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Cápsulas de la Final


Martín Ruiz

El antídoto era cubano
Todavía no se sabe quién le puso la “maldición” al Chinandega para que no se coronara en tan largo tiempo, pero lo cierto es que el antídoto era cubano. Fue Ramón Méndez quien le dio el primer banderín al Chinandega, en 1940, al derrotar en siete juegos a Carazo, por el título del Pacífico, después superó en siete juegos a la Costa Atlántica, en el duelo entre los litorales oceánicos. Para 1970 fue Argelio Córdova el que terminó un ayuno de 30 años, y ganó también en 1971. En ambos casos fueron playoffs entre cuatro equipos. Noel Areas dio el banderín en 1974, y después comenzó el largo camino de 32 años sin título, fallando en las siguientes siete finales Argelio (5 veces), Davis Hodgson (2004) y el panameño Roberto Kelly (2005). Fue con el cubano Jorge Fuentes que se consiguió un banderín más.
Stanley al bate
Stanley Loáisiga finalizó como el mejor bateador de la Serie Final de la Liga Profesional, con promedio de .391, al conectar nueve hits en 23 turnos. Juan Oviedo cerró con .375 (9-24) y Adolfo Matamoros con .348 (8-23). Norman Cardoze (8-24) y Sergio Mena (7-21), fueron los mejores al bate por el San Fernando. Matamoros, Ambiorix Concepción y Luis Iglesias conectaron dos jonrones cada uno; Tanto Matamoros como Concepción empujaron ocho carreras; Cardoze e Iglesias impulsaron seis carreras, cada uno, por el San Fernando. Sin embargo, Cardoze, después de empujar cuatro en un juego, sólo produjo dos en los siguientes cinco desafíos.
Decaídos
Wilson Batista, el Más Valioso del campeonato regular, bateó en la final para .238, con dos carreras empujadas; Edgar López, sorpresivamente, bateó .182, pero empujó cuatro carreras. Mario Holmann bateó .208 (5-24) y la única carrera que impulsó fue por fly de sacrificio, con la cual puso adelante al San Fernando en el undécimo inning del sexto juego. Otro que también empujó una carrera fue Próspero González, también en ese juego, que sirvió para empatar el juego a siete carreras en el noveno inning.
¿Qué hubiera pasado?
Omar Cisneros echó mano de todos sus lanzadores estelares en el sexto juego. Estaba consciente de que debía ganar con todo lo que tuviera a mano. De haber ganado, los únicos disponibles para abrir en un séptimo juego eran Wilder Rayo, Dorián Castro y Berman Espinoza, y después a improvisar; mientras que Chinandega tenía a Olman Rostrán, Óscar Pantoja, Boanerges Espinoza y Mario Peña, que sólo sacó un out el sábado. Bateando .282 contra el .248 de las Fieras, y pitcheando 4.09 contra 5.76, Chinandega siempre tenía las de ganar.