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Revancha excitante


Erik Morales ha perdido dos de sus últimas tres peleas. De un día para otro, el hasta hace poco casi invencible ex campeón mexicano luce más mortal que nunca.
Su pelea de revancha de hoy sábado frente al filipino Manny Pacquiao sería un buen punto para recuperar su aura.
Morales y Pacquiao suben al ring, en Las Vegas, para repetir la riña que protagonizaron en marzo, cuando el mexicano ensangrentó al filipino y lo derrotó por decisión unánime.
Morales (48-3) perdió su siguiente pelea, en septiembre, contra el desconocido Zaheer Rahim, su primera derrota frente a un rival que no sea su compatriota Marco Antonio Barrera, quien lo doblegó en dos ocasiones.
Ahora, el ex titular de tres categorías tiene dos fracasos en sus tres últimas peleas, por lo que muchos se preguntan si su salvaje estilo de pelea lo ha afectado a sus 29 años.
“Sólo te puedo decir que anticipo darle un gran espectáculo a la gente”, dijo Morales. “Darles algo por lo que gritar, algo que puedan disfrutar, algo que puedan recordar por mucho tiempo”.
“No se supone que las derrotas saquen lo mejor de uno, pero de alguna forma en mi tienen ese efecto”, agregó.
Pacquiao, por su parte, también enfrenta dudas. Ya no tiene problemas con los guantes, ni con habitaciones de hotel, impuestos, promotores, taquillas, amigos y aficionados, como sucedió en la pelea anterior.
Tiene en su equina a un ayudante que, según el púgil, no dejará que sangre tanto como en marzo. Y un entrenador que hace todo lo posible por evitar que el filipino reciba castigo.
En pocas palabras, Pacquiao no tiene excusas.
“Si no ganamos esta pelea, es simplemente porque no podemos”, dijo el entrenador de Pacquiao, Freddie Roach. “Nos hemos encargado de todo”.
La historia fue diferente en marzo cuando el héroe filipino chocó con Morales en una pelea en los 59 kilos que terminó con un Pacquiao ensangrentado y vencido por decisión unánime.
Pacquiao llegó a esa pelea en medio de una controversia con su ex promotor, temeroso de que tendría que pagar impuestos atrasados y con la presión de cargar con las esperanzas de sus compatriotas.
Cuando Morales lo cortó sobre su ojo derecho, en el quinto asalto, los problemas de Pacquiao se agravaron.
“Cada vez que Morales se movía hacia su derecha, no podía verlo”, señaló Pacquiao.
Pacquiao (40-2-3) reaccionó en los últimos rounds de una reyerta en la que no hubo títulos de por medio, más allá del enorme orgullo de cada púgil.
La revancha en Las Vegas promete ser igual de excitante.