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Lunes luctuoso para el deporte mundial


Redacción central / PL.- El asesinato a sangre fría del luchador kirguís Raatbek Sanatbáyev, doble campeón asiático y abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, enlutó aún más ayer el sombrío panorama deportivo mundial.
Ayer lunes --trágico para el deporte-- murieron además el futbolista internacional colombiano Elson Becerra, asesinado a balazos, y el piloto australiano Andy Caldecott, tras sufrir un accidente en el funesto Rally Dakar.
A Sanatbáyev le pegaron un tiro en la cabeza, cuando visitaba a su hermano en un barrio residencial de Bishkek, capital de Kirguiztán, donde la criminalidad aumentó desde marzo último, cuando triunfó la llamada "Revolución de los Tulipanes".
Según la Policía, el crimen fue perpetrado por profesionales, que emplearon una pistola Makarov para ultimar al destacado deportista, aspirante a la presidencia del Comité Olímpico de Kirguiztán.
El presidente Kurmanbek Bakíev lamentó el asesinato de quien consideró "un auténtico patriota", cuya muerte significaba una pérdida dolorosa para el deporte kirguís.
El dolor presidencial no basta en Kirguiztán, donde la Policía aún investiga la muerte de medio centenar de políticos, empresarios y parlamentarios, todos mandados a matar en apenas año y medio.
A Becerra le dispararon cuatro veces durante una confusa bronca originada en un bar de Cartagena, donde el delantero internacional compartía con su amigo Alexander Ríos, quien también murió.
El cañonero del club de emiratos Al Jazeera y de la selección nacional colombiana tenía 27 años, y muchos lo recordaban ayudando al camerunés Marc Vivien, cuando el africano murió en plenas semifinales de la Copa Confederaciones, en junio de 2003.
La Policía colombiana ofrece unos dos mil dólares por cualquier información que lleve a la captura del asesino de Becerra, que dejó una viuda y tres huérfanos.
Por su parte, Caldecott tenía destinado morir en las dunas, como otros 46 desgraciados que perdieron la vida durante las 28 ediciones anteriores del Rally Dakar.
El piloto de 41 años pensaba perderse este año la excitante prueba que culmina en la capital senegalesa, pues estaba sin patrocinadores, pero a última hora el equipo Repsol-KTM lo invitó a sustituir al lesionado piloto español Jordi Durán.
Caldecott sería el "mochilero" --una suerte de guardaespaldas o asegurador-- del español Marc Coma, y le iba bien hasta ayer, cuando se fracturó la vértebra cervical tras caerse en el kilómetro 250 de la novena etapa, entre las localidades mauritanas de Nuakchott y Kiffa.
Los paramédicos que acudieron en helicóptero para socorrerlo solo pudieron certificar su muerte, otra más en una carrera que el pasado año mató a dos personas: el español José Manuel "Carni" Pérez y el italiano Fabrizio Meoni.