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Ya no existen los milagros


Martín Ruiz

Cuando todos los equipos Bóer en diversas categorías ganaron sus respectivos torneos, estaba la expectativa por ver lo que ofrecería el equipo de la Profesional. Ellos hicieron la fiesta del Centenario de ese histórico nombre, pero no pudieron concretar la hazaña. A diez juegos de que finalice la fase regular de la Liga Profesional, el Bóer está virtualmente eliminado y no existe milagro que pueda salvarlos de la eliminación.
Cierto que matemáticamente hay chance de pelear por el segundo lugar con el San Fernando, pero cuando se echa la mirada al roster, la combatividad del equipo y los últimos resultados, no hay muchas esperanzas.
En el mes de diciembre, el Bóer sólo ha ganado cuatro juegos y perdido 11, y sólo gana uno en los últimos diez desafíos, además de que lleva racha de cuatro derrotas seguidas en las que la producción ha decrecido en forma alarmante, y la consigna pareciera que es la de evitar las blanqueadas.
Julio Sánchez es un creyente. Aboga a la voluntad de los hombres, a como ya le sucedió en una oportunidad en la Primera División, y pensó que podría tener la respuesta para sacar al equipo adelante cuando tomó las riendas el 28 de octubre. Pero ya en el terreno se encontró con situaciones incontrolables.
Aunque no asegura, Sánchez deja entrever que muchos peloteros extranjeros que vinieron no tomaron las cosas con profesionalismo.
“Muchos peloteros no se cuidaron, creyeron que venían a un picnic, a otra cosa. El manager no tiene que andar persiguiendo a nadie. Aquí cada quien es profesional, vienen a ganarse su plata y tiene que rendir. Da vergüenza que un pelotero que tenga calidad esté haciendo un juego malo, son peloteros de renombre. Vinieron jugadores extranjeros que creían que con sólo el nombre y que han estado jugando en organizaciones de Grandes Ligas lo es todo, que aquí se juega un béisbol suave... Por esta experiencia para el próximo año hay que hacer un reglamento rígido”, le dijo el manager al colega Miguel Mendoza.
Los directivos del Bóer explicaron que el fracaso en la primera Liga Profesional fue por el interés que existió por consolidar la LNBP, pero que ahora iba a ser diferente, especialmente por la relación con varias organizaciones que facilitaron a sus peloteros para que se incorporaran a nuestra pelota.
Pero eso resultó un bumerang. “Las organizaciones te mandan peloteros creyendo que esta liga es de desarrollo, pero esta liga es de resultados. La junta directiva trajo unos 24 peloteros extranjeros, pero hemos tenido mala suerte en las contrataciones. Es por eso que el pelotero cubano gusta mucho, porque puede pitchear diario, jugar diario, no anda con esas cosas con que vienen muchos lanzadores que me decían que sólo podían tirar dos innings, tres innings; y la gente me decía “caballo, por qué lo sacaste”. Pero si el hombre sólo puede tirar los 60 lanzamientos, yo tengo que respetar eso, pero no me debo quejar, tengo fe en que todavía podemos salir adelante”.
Y esa es la gran pregunta. Varios extranjeros salieron de escena y en el último desafío ya el cuadro fue casi nica, con Bárbaro Cañizares y Michel Abreu como únicos extranjeros. Varios fueron a celebrar Navidad y no se sabe si regresarán.
Al Bóer le restan diez juegos de calendario y está a ocho juegos del segundo lugar. Tendría que jugar perfecto para gestar alguna posibilidad. Pero con la racha de cuatro derrotas seguidas, ganando uno de los últimos diez juegos y sin líder en el staff de pitcheo, las posibilidades son reducidas.