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Destacó Jorgito


Jinotepe, Carazo
Un jinotepino es el nuevo monarca del ajedrez en la categoría Sub-18. Se trata de Jorge Randall Medrano Dávila, un esforzado jovencito que a sus 13 años luce orgulloso cinco medallas y dos trofeos que comparte con sus compañeros de la Academia “Abraham Carranza” In memoriam, donde fue formado para ser un campeón de los buenos.
Randall es hijo del señor Jorge Medrano Lacayo y doña Eliberta Dávila Espinoza, estudia en el Instituto Nacional Juan José Rodríguez, de Jinotepe, donde cursa el segundo año y desde hace tres años ha hecho del ajedrez su deporte predilecto porque, según dijo, son muchas las satisfacciones que le produce.
En noviembre el jinotepino, que siempre se ha considerado un buen jugador, mas no un superdotado, destronó al capitalino David Alarcón, del colegio Alemán, en el III Torneo American College 2005, en el que participaron 28 jugadores que representaron a 18 colegios y seis departamentos.
Alarcón, hasta entonces el favorito del torneo, fue relegado a la octava posición y el mito a su alrededor se desmoronó cuando el jinotepino, que siempre estuvo seguro de su triunfo, se alzó con la victoria para agrado de su familia y compañeros de la Academia, donde comenzó a practicar el juego ciencia ahora masificado en el departamento de Carazo.
Por supuesto que para el joven Medrano esta victoria tiene un gran significado. Alarcón, o “El Niño Genio” como lo bautizó la crónica, es un buen jugador, pero Medrano jamás lo vio como un rival invencible, por el contrario, el jinotepino cree que en una competencia el sello de la victoria y la derrota es parte de la contienda, y el éxito depende de la capacidad de hacer mejor las cosas. “Yo me preparé mejor y jugué mejor, eso me permitió ganar”, dijo sin vacilación la pequeña promesa.
Para Medrano, el ajedrez es una de las disciplinas deportivas que más exige al que la practica y siempre hay innovaciones con las que se tiene que estar a tono, en su caso, expresa, dedica una o más horas a practicar porque hay que evitar las desilusiones que para todo deportista resultan fatales y a veces frustrantes, finalizó el entusiasta chavalo.
Por su parte, don Gerardo Avellán Madrigal, uno de los ajedrecistas renombrados de Carazo, cree que a promesas como el joven Medrano hay que apoyarlas, él, como otros, necesita de una computadora, es esencial para desarrollar las habilidades y es bueno que las empresas e instituciones premien el talento y esfuerzo de este joven, comentó el señor Avellán
Randall, un joven sencillo, que procede de una familia muy respetada y esforzada, en tanto, dice estar dispuesto a cumplir los retos que están por venir y agradeció a sus profesores en la Academia de Jinotepe, Sergio Iván Carranza y Enrique Herrera, por el apoyo prestado en todo este tiempo.