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Terminó el sueño


El Liverpool consiguió ayer de un solo tajo todo lo que se proponía en su debut en el Mundial de Clubes de la FIFA al vencer 3x0 al Saprissa de Costa Rica.
El campeón de Europa alcanzó la final del torneo tras vencer al Deportivo Saprissa y lo hizo además con una goleada y con su portería imbatida por undécimo partido consecutivo, todo un récord en la historia del club.
Uno de los artífices de la brillante velada del conjunto británico fue el gigante Peter Crouch, autor de un doblete y de innumerables ocasiones de gol.
Con sus dos metros de altura, Crouch fue una auténtica pesadilla para la zaga costarricense. No habían transcurrido ni tres minutos de partido cuando el jugador británico llegado esta temporada procedente del Southampton inauguró el marcador.
Djibril Cissé recibió un centro de Riise y conectó al primer toque con Crouch, quien con un disparo de semivolea sorprendió a Porras.
El gol tuvo un efecto devastador en el Saprissa. El campeón de la confederación del Norte, Centroamérica y Caribe jugó agarrotado por la presión que ya tenía y la que de repente se le añadió al verse a las primeras de cambio con el marcador en contra.
Su primera llegada al área de Reina no se produjo hasta el primer cuarto de hora con un disparo lejano y sin excesivo peligro de Azofeifa.
El Liverpool, con Xavi Alonso a la batuta, controlaba todas las facetas del juego con una especial inclinación hacia la banda izquierda de Riise, de donde partieron los centros más peligrosos.
El Saprissa se sacudió los nervios a la media hora de juego al crear su mejor oportunidad de gol en el partido.
Tan sólo dos minutos después, el Liverpool dio una nueva muestra del momento dulce que atraviesa al marcar el gol más espectacular de la noche.
Riise vio a Steven Gerrard totalmente sólo en el pico del área derecha, le envió un centro medido y el capitán del conjunto inglés enganchó una fuerte volea.
El once de Benítez acabó de matar el partido a los veinte minutos de la reanudación. Crouch atrapó un balón dividido en la frontal del área y demostró nuevamente que su altura no le impide tener una técnica envidiable, al plantarse frente a Porras y superarle con un disparo raso.
El "Spanish Liverpool" se retiró al vestuario pensando ya en el Sao Paulo, su rival en la final, y en el récord de partidos con la portería a cero que había permanecido vigente en el club desde 1987-1988, cuando en el banquillo se sentaba Kenny Dalglish.