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El factor Calero


Todos lo saben. Lo sabe Otoniel Olivas, los jugadores, la afición esteliana. Si Rudel Calero no levanta cabeza y no encuentra la frialdad para anotar goles, el Real Estelí la tendrá muy difícil contra el Diriangén en el primer juego de la final del torneo de Apertura del Nacional de Fútbol.
La preocupación es evidente en los aficionados estelianos, ya que en los dos partidos de semifinal ante el Scorpion, el “Matador” Calero no marcó goles. Esta temporada Rudel fue el factor ofensivo más importante del club, al mejorar significativamente en su técnica de cabeceo. De sus 16 goles anotados, más del cincuenta por ciento fueron de cabeza dentro del área de los cinco cincuenta. Su técnica conduciendo el balón mejoró significativamente, al punto de anotar cinco goles penetrando al área chica. Pero sorpresivamente lo vimos fallar en la semifinal ante el Scorpion en tres oportunidades.
¿Su fortaleza se convirtió en debilidad?
El goleador esteliano fue contundente en sus declaraciones. ”No, no prometo nada, no puedo comprometerme y decir cuántos goles haré en esta etapa”. Modestia o falta de confianza, quizá Rudel apuesta por el juego colectivo.
Pero sus goles en el torneo regular fueron claves. En la última visita de los “Caciques” del Diriangén al Independencia, Rudel sentenció el partido al minuto 32 del primer tiempo, anotando el gol que le dio la victoria dos goles por uno al Estelí.
Esta temporada, Calero fue el único delantero que realizó presentaciones de tres goles, lo hizo ante el atlético Estelí, Real Madriz y Scorpion.
¿Despertará el “Matador”?
Un centro-delantero en el área debe tener sangre fría a la hora de definir, no importa cómo le pegués, en ese momento si tenés tranquilidad suficiente al estar frente al arquero, sabrás con qué parte del botín golpear el balón y con qué fuerza impulsarlo.
La virtud del delantero esteliano es que pelea todos los balones que llegan al área. Quién no recuerda el momento en que Rudel, de pierna derecha anotaba aquel gol ante el Real España de Honduras; su ejecución perfecta silenció a los españolistas.
Ésta puede ser la final que Rudel ha estado esperando para consagrar su nombre en la memoria de los aficionados, ya que en el torneo anterior no pudo lograr el campeonato.
¿Y el equipo?
Por momentos da la impresión de que en el Estelí no hay vida, no hay alegría, por una razón básica: están más preocupados porque no les hagan un gol que por hacer uno. Prefieren ubicar a ocho jugadores a proteger el cero en propia meta que salir a tratar de superar la barrera defensiva que se edifica en el campo de enfrente.
La última vez que se enfrentaron Estelí y Diriangén se conformaron con el empate. El cero a cero se ha hecho una rutina satisfactoria para los hinchas y los técnicos. Se puede llegar a festejar tanto o más un empate sin goles que el triunfo, objetivo implícito de todo deporte.
Y me pregunto: ¿Cómo será esta final? ¿Se defenderán los equipos? Mauricio Cruz y Otoniel Olivas tendrán la responsabilidad de mostrar por qué sus equipos están en final, ya que en las últimas dos finales que se enfrentaron ambos clubes jugaron a la defensiva. Lo más triste es que seguramente los aficionados, que en un momento preferían cantar los goles como punto máximo de emoción de un partido, ahora se sienten realizados con cantar el lamentable “casi, casi”, o “pegó cerca del poste”. Todo cerca, nada concreto.
Rudel Calero, el goleador del torneo, tiene la última palabra.