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Sánchez desesperado


Martín Ruiz

Aunque tiene al equipo más ofensivo de la Liga, Julio Sánchez luce desesperado porque tiene el peor pitcheo del torneo, y lo persigue el fantasma de la eliminación que acompañó al club en la pasada Liga Profesional.
El Bóer ocupa el cuarto lugar de la tabla de posiciones. Si bien está a la misma distancia que León y San Fernando, por promedio está relegado.
¿Cómo no preocuparse si el viernes se perdió 7x3 porque no hubo un taponero que contuviera la mínima diferencia? El sábado, un juego que se ganaba 4x0, en la reanudación se terminó perdiendo 6x5. El domingo se mostró capacidad de reacción, levantándose de un 0x8 para tomar ventaja 9x8 y 10x9, y terminar empatados a 10, cuando falló el taponeo.
A lo largo de la semana, Sánchez ha manifestado la urgencia de contratar lanzadores de calidad, porque los pocos que han llegado han fracasado. Uno de ellos fue Romualdo Caballero, que en dos juegos sólo sacó dos outs y aceptó seis carreras limpias. Y antes desfilaron Elpidio Pinto, Devin Anderson, Armando Hernández y Douglas Argüello, que fallaron.
“Estamos jugando con dos abridores. Utilizamos a Juan Colón y Byron Zepeda, que no son abridores habituales, y estoy desarmado. Tengo a lanzadores lesionados. Mattinson no está bien, Jeff Mault lanzó, pero no está bien todavía. La directiva tiene que moverse a toda costa y traer lanzadores lo más rápido que se pueda”.
Da la impresión que los directivos del Bóer no tienen pensado hacer esas contrataciones, a lo que Sánchez aduce que el afectado es el equipo. Él, como parte del engranaje, está haciendo lo posible para planificar un pitcheo inestable, mientras los otros equipos se refuerzan.
Julio no se incomoda por el bateo, puesto que ya alcanzaron su nivel de fuego e hicieron una gran demostración en los últimos juegos. Batean colectivamente para .269, superando al San Fernando (.255), Chinandega (.251) y León (.244), incluso son los máximos jonroneros (13), pero están atrás en la tabla por su decaído pitcheo.
“El equipo luce bien a la ofensiva y a la defensiva, tenemos un buen receptor, un infield que resuelve, el problema es el pitcheo. Este equipo con unos tres, cuatro lanzadores más, la cosa es diferente”, señala.
Chinandega está al frente de la efectividad, con 2.83, León lanza para 3.41, San Fernando 4.24 y el Bóer lo hace para 4.58, y aunque es el staff que permite menos jonrones (3), es el más descontrolado, otorgando 135 bases por bolas, que en su mayor parte se transforman en anotaciones.
La última adquisición monticular que tuvo el Bóer fue la de Diego Sandino, quien debutó en la pelota profesional, y lo hizo bien. En dos apariciones enfrentó a 13 rivales, que le batearon dos sencillos. Permitió una carrera sucia en 3.1 episodios lanzados, en los que poncha a cinco y concede dos bases por bolas. Pero Diego está en observación. Lo que Julio necesita son abridores de consistencia. Está ansioso de que llegue el panameño Miguel Gómez, quien es el máximo ganador del equipo, con balance 3-2 y 2.10 de efectividad. Y la crisis lo ha obligado a improvisar, con pocos resultados positivos.
Hoy, el Bóer se enfrenta al León y el candidato para lanzar es Maikel Ninemger (2-2), para enfrentar a Cairo Murillo (2-2) o a Freddy Corea (1-2).