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Australia por el milagro


SYDNEY /EFE -Australia espera concretar hoy en el Estadio Olímpico de Sydney y ante Uruguay, un sueño frustrado desde 1974, cuando se clasificó por primera y única vez para una Copa del Mundo de fútbol, la que se disputó ese año en Alemania.
Han pasado 32 años sin que los 'Socceroos', los jugadores de la selección australiana, hayan accedido a la competición futbolística más importante del mundo, mientras que Uruguay aspira a su segunda participación consecutiva en Alemania 2006.
Hay un aire de optimismo en el equipo australiano que se las verá con su verdugo del 2001, aunque los celestes llegaron a Sydney con la convicción de que la plaza en el Mundial será para ellos.
Después del ajustado triunfo en Montevideo (1-0), Jorge Fossati, entrenador de Uruguay, cree que tiene jugadores con el suficiente carácter y personalidad para alcanzar la ansiada clasificación.
Mientras que Australia saldrá a buscar la victoria desde el minuto inicial con un planteamiento ofensivo, Uruguay buscará desarrollar su estrategia característica basada en la defensa y el contragolpe.
España al remate
La selección española espera recibir hoy su pasaporte para el Mundial 2006, un reto sencillo tras el contundente 5-1 de la ida en el repechaje, pero además Luis Aragonés y su colectivo desean salir de este embrollo con la cabeza alta, dando buena imagen en Eslovaquia y dejando un punto de esperanza para el futuro.
Ganar y convencer. Ese es el objetivo de los internacionales españoles. Ahora que el equipo va sin frenos hacia el éxito, con la euforia y optimismo como bandera, el equipo de Luis cuenta el martes con una autoestima de la que hasta la fecha no disfrutaba.
Por su parte, la República Checa huye de las confianzas para el partido de vuelta contra Noruega, a pesar de que el triunfo logrado hace tres días en Oslo (0-1) aumenta aún más la condición de clara favorita con la que partía al inicio de la eliminatoria.
Jugadores y técnicos han llamado a la prudencia para evitar un exceso de relajación, recordando el batacazo sufrido hace cuatro años, cuando una inesperada derrota en Praga contra Bélgica (0-1) apartó a los checos del Mundial de Corea del Sur y Japón.