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“Tengan fe en que venceré”


Colaboración

Mientras Roberto Vásquez sorteaba con gran habilidad su vida en las peligrosas calles de la localidad de San Miguelito en Panamá, Nerys Espinoza justo así lo hacía en el temerario anexo de Villa Libertad.
Ambos, son lugares en que la frase “acá la vida no vale nada”, se ha popularizado de gran manera.
Los pleitos de pandillas e intercambios de balas entre delincuentes de San Miguelito y el tenebroso Curundú han provocado cientos de muertes, y en ese ambiente fue que creció el Campeón del Mundo de las 108 libras de la Asociación Mundial de Boxeo, “La Araña” Vásquez.
Nerys, quien apenas cuenta con 23 años, creció en calles polvorientas del anexo de Villa Libertad... Hace unos años, pasar por cada esquina era como un reto a la muerte. Ahí estaban algunos de los delincuentes más peligrosos, y que en cientos de ocasiones hasta a la Policía hacían temer.
Pero al igual que al peligro que ambos púgiles fueron expuestos en parte de su niñez y juventud, ambos tuvieron algo más en común. Sólo algo más: “Padres anegados que lucharon e hicieron lo más que pudieron, para evitar que sus hijos tomaran el mal camino. Los consejos y el cuido evitaron que tanto Nerys como la “Araña”, fueran contaminados por la delincuencia.
Con los consejos de su mamá y su papá (hace un año fallecido), la “Araña” Vásquez logró mantenerse inmune ante tanta corrupción que aquejaba a la localidad de San Miguelito... Y mientras el Campeón panameño escapaba de “Sodoma”, sucedía lo mismo con Nerys en “Gomorra”.
Vásquez no sólo fue exitoso en el manejo de su vida en medio del vicio y el peligro, sino que coronó la ardua carrera que eligió para salir del anonimato, de la pobreza y que hoy lo ha convertido en la gran atracción del deporte de las narices chatas en Panamá.
Nerys sobrevivió y cursó con “altas notas” la primera prueba. Ahora irá por la segunda, la de coronar la carrera que escogió. Curiosamente el destino jugó su papel en el peleador nicaragüense, y su prueba, su examen final, es nada más y nada menos que “La Araña” Vásquez.
Espinoza y Vásquez se encerrarán el próximo 19 de noviembre en el ring, cuando en juego esté el título minimosca que ostenta en la actualidad el panameño.
Es la gran oportunidad de Nerys para alcanzar lo que siempre ha soñado. Se siente muy motivado y parte de esa inspiración que posee es debido a la imagen que tiene de su ídolo, otro gran campeón, Roberto “Manos de Piedra” Durán, compatriota de Vásquez.
“Él es mi gran ídolo. Quiero ser como él”, dice Nerys, mientras su rostro denota emoción, al recordar las hazañas del sin dudas mejor boxeador latinoamericano en la historia. “Siempre disfruté de sus peleas, de su humildad y creo que pelear en su tierra, ante uno de sus compatriotas, será una experiencia grandiosa. Coronarme ahí y él viéndome, será un sueño hecho realidad”, añadió”.
Nerys en la actualidad sólo piensa en boxeo. Se le observa trabajar arduamente todas las tardes en el gimnasio Alexis Argüello, y no se trata de eliminar libras, porque casi está en el peso, sino de solidificar su cuerpo para la ardua guerra que le espera.
“Llegaré a la pelea con un aguante de roca y una pegada de martillo, para no darle tregua a la “Araña” Vásquez, dijo Espinoza. “Desde que suene la campana, ustedes me verán como un cazador furtivo ante la presa. Esa corona me la llevo a Nicaragua”, añadió.
Nerys está consciente de que históricamente Panamá, ha sido una plaza difícil para los peleadores nicaragüenses, cuando buscan capturar una corona del mundo allá.
Un trago amargo fue el resultado de la pelea entre Alexis Argüello y el “Ñato” Marcel… La más reciente, Adonis cayendo por decisión dividida en junio de 2001 ante Pedro “El Rockero” Alcázar, combate que se celebró el gimnasio Roberto Durán.
“De eso se trata la vida. De vencer retos constantemente. Y sé que estaré ante un gran peleador, que no sólo es el campeón, sino que es favorito ante mí. Peleo en su patio, pero aún con todas esas adversidades, yo venceré a la “Araña” Vásquez”, añadió el peleador pinolero.
Hoy, todos están detrás de las acciones de Nerys. Él se ha convertido en la gran esperanza de su familia y de un barrio marginado.
“Ahora que el gran día se acerca, he sentido un cambio distinto de la gente hacia mí. Me siento alegre por ello, pero al mismo tiempo, con la responsabilidad de cumplirles por la gran confianza que han depositado en mí”, dijo Espinoza. “Sólo tengo que decirles a todos, que tengan fe en que venceré”, concluyó diciendo el peleador capitalino.