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Guillén se consagró


Houston, EU / EFE
El venezolano Ozzie Guillén demostró con hechos y resultados que a sus 41 años es sin discusión alguna el manejador estrella del béisbol profesional, después de haber llevado a su equipo de las Medias Blancas de Chicago al título de la Serie Mundial, algo que no conseguían en 88 años.
Guillén en sólo dos temporadas al frente del equipo en el que fue también la gran estrella en la posición de torpedero como jugador, se convirtió en el centro de atención nada más concluir el cuarto partido de la Serie Mundial, disputado en el Minute Maid de Houston.
Los Medias Blancas habían ganado por 1x0 y completaron la barrida de 4-0 ante los Astros.
El primer manejador latinoamericano en conseguir un título de Serie Mundial, no sólo era el centro de atención por el triunfo sino para escucharle decir si seguía pensando retirarse después de haber ganado el Clásico de Otoño, algo que dijo haría si lo lograba.
Guillén que dejó en estado de “shock” a todo Chicago, cuando hizo tal afirmación, en medio de la celebración fue más realista y dijo que lo que quería era un nuevo contrato y lograr otra meta.
“No puedo”, declaró Guillén. “No me voy a retirar porque tengo el Juego de Estrellas el año próximo y ese es un honor. Quiero ser el primer manejador latino en ganarlo”.
Mientras, con el dueño de los Medias Blancas, Jerry Reinsdorf, a su lado, Guillén le adelantó que se preparara porque lo que quería era un nuevo contrato.
“Ahora quiero ganar más dinero”, comentó Guillén con una amplia sonrisa dirigida a Reinsdorf, que calificó el trabajo del manejador criollo de “excepcional”.
Reinsdorf reconoció que los Medias Blancas bajo la dirección de Guillén habían logrado no sólo el título de la Serie Mundial, sino batir todo tipo de marcas y volver a darle esplendor al equipo.
La barrida de los Medias Blancas, con ocho triunfos consecutivos, y 11-1 en la postemporada, los convierte en el segundo equipo que lo consigue desde que se añadió una ronda más en la competición de la fase final en 1995. Sólo los Yanquis de Nueva York lo consiguieron en 1999 y los Medias Rojas de Boston, el año pasado, con ocho victorias en fila.
Guillén dijo que el comentario lo había hecho en un momento que tenía que motivar al equipo cuando comenzó a perder partidos en los dos últimos meses de la temporada regular, pero la reacción fue brillante y sabía que iban a lograr cosas grandes.
“Le dije a mis muchachos que íbamos a barrer a los Indios de Cleveland. Después fuimos a Boston y Anaheim. Les ganamos a todos los grandes. Ganamos partidos bravos”, manifestó Guillén, quien en 1985 fue el Novato del Año con los Medias Blancas al irrumpir como campo corto.
El manejador venezolano destacó que el triunfo no ha sido de su persona sino de todo el trabajo que han hecho como equipo, que todos confiaron en lo que hacia cada uno y sobre todo que hubo respeto y reconocimiento al esfuerzo.
“Los jugadores no tienen ninguna duda de quién soy, de dónde vengo y lo que hice cuando ocupé la posición sagrada del equipo como es el campo corto, donde los antecesores en los años 50 y 60 fueron mis compatriotas Alfonso Carrasquel y Luis Aparicio”, subrayó Guillén.
Guillén, que ha sorprendido y ha sido criticado por su estilo directo y comprometido, dijo que por encima de todo estaba el respeto a sus orígenes y los grandes valores que le habían enseñado como persona y profesional.
“Ésta es la primera vez en mi vida, quizás el año pasado, cuando me hicieron manejador, que tenía el corazón latiendo a mil”, destacó Guillén. “Estaba muy ansioso. Me decía ‘este es el momento... mucha gente espera por un momento así’, y asombrosamente se hizo realidad”.
Guillén antes de seguir celebrando con los jugadores también destacó la gran clase de los Astros y de la ciudad de Houston, que siempre los trató con un gran respeto.
“Es muy difícil responder con clase cuando se pierde, por barrida y en tu campo, pero tanto los jugadores, directivos y fanáticos de los Astros respondieron de manera excepcional”, destacó Guillén. “Fueron unos rivales muy difíciles, simplemente que nosotros al final hicimos un poco mejor las cosas”.
Guillén dijo que jamás olvidaría todo lo que estaba viviendo en la noche del gran triunfo de su carrera profesional y mucho menos de la ciudad de Houston.