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Chicago mató los fantasmas


Martín Ruiz

Los Medias Blancas de Chicago mostraron más convicción que los Astros de Houston y, quebrando todos los pronósticos, mataron los fantasmas y conquistaron su primera Serie Mundial de Béisbol, después de 88 años de espera.
Sucedió lo que nadie esperaba, una barrida en cuatro juegos, luego que ayer los Medias Blancas se impusieran 1x0. Y por ironías del destino, en dos temporadas consecutivas, equipos que tenían mucho tiempo de no coronarse, lo hicieron, y de forma categórica. En 2004, los Medias Rojas de Boston barrieron a los Cardenales de San Luis y terminaron con un ayuno de 86 años sin un banderín. Ahora fue Chicago, que además tenía 46 años de no estar en una Serie, y cerró también con ocho victorias consecutivas en la postemporada.
Murió la maldición de la venta de ocho peloteros en la Serie Mundial de 1919. Ahora los Medias Blancas festejan su título de campeón y le dan a la ciudad de los vientos un banderín que no conseguían desde que los Bulls de Chicago, de la NBA, lo consiguieron por última vez en 1998, con Michael Jordan al frente.
Jermaine Dye fue el pelotero Más Valioso de la Serie Mundial, pero no se debe descartar el trabajo que realizó el venezolano Ozzie Guillén, quien manejó adecuadamente a su personal y le imprimió motivación. Guillén es el primer manager latino que gana una Serie Mundial.
Brandon Becke y Freddy García se trenzaron en un duelo de pitcheo sin anotaciones en siete entradas. Becke fue más dominante, llegando a retirar a 11 en fila entre el cuarto y séptimo innings, en los que incluso ponchó a cinco seguido. García fue acosado, pero supo robarle el alma a los texanos.
Después de desperdiciar valiosas oportunidades en el tercer juego, que se fue a 14 entradas, ayer continuó la crisis ofensiva de los Astros, que en los primeros cinco innings, cuatro veces embasaron a su primer bateador y nadie pudo producir. Fue tal la anemia que en el sexto dejaron las bases llenas. Con un out, Willy Taveras bateó hit y Lance Berkman recibió base. Morgan Ensberg se ponchó tirándole, le dieron base intencional a Mike Lamb y Brad Ausmus, después de un duelo de ocho lanzamientos, terminó ponchándose.
Para el relevista Brad Lidge esta Serie Mundial es para olvidarla. Él fue quien soportó el jonrón de Scott Podsenik en el segundo juego de la Serie, y ayer fue el perdedor del desafío. Lidge relevó en el octavo a Becke y el emergente Willie Harris lo recibió con sencillo. Scott Podsednik lo puso en segunda por sacrificio y después que falló el emergente Carl Everett, Jermaine Dye siguió con sencillo al bosque central para anotar la única carrera del juego.
Houston buscó el empate, pero nuevamente les faltó corazón. Con un out en el octavo, contra Cliff Politte, Willy Taveras se embasó por golpe, avanzó a segunda por wild pitch. Le dieron base intencional a Lance Berkman, Morgan Ensberg elevó al central y avanzó Taveras, pero el emergente José Vizcaíno roleteó al short stop.
Bobby Jenks lanzó el noveno inning y lo recibió Jason Lane con sencillo. Se sacrificó Brad Ausmus. Chris Burke llegó de emergente y fue víctima de un brillante fildeo de Juan Uribe, que atrapó la pelota de foul entre los aficionados. Finalmente, el emergente Orlando Palmeiro roleteó al short stop.