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Un partido de récords


Después de esperar 44 años para llegar a la Serie Mundial, los Astros de Houston ingresaron a la historia de las Grandes Ligas no sólo por debutar en su campo en un partido del Clásico de Otoño, sino por las nuevas marcas que se implantaron durante el juego.
Sólo 16 días después de disputar el partido de postemporada más largo en la historia de las mayores contra los Bravos de Atlanta, los Astros y los Medias Blancas de Chicago protagonizaron el juego más prolongado en la Serie Mundial, y empataron con el que más episodios ha tenido.
El tercer juego de la 101 Serie Mundial que duró 5:41 horas, superó la marca de 4:51 horas que habían establecido los Yanquis de Nueva York cuando vencieron 4-3 en 12 episodios a los Mets, en el primer partido del Clásico de 2000, más conocido como el del “Subway” por ser los dos equipos neoyorquinos.
El “Minute Maid Park” fue la sede del partido más largo en postemporada, cuando los Astros eliminaron en 18 entradas a los Bravos, el pasado 9 de octubre.
El juego entre Houston y Chicago, a 14 episodios, fue el partido 55 en la historia de la Serie Mundial que se prolonga a extra innings y el segundo en jugarse a más de 12 entradas.
Además igualó en episodios la marca que impusieron los Medias Rojas de Boston al vencer 2x1 a los Dodgers de Brooklyn, el 9 de octubre de 1916, en el segundo partido de la Serie Mundial cuando el legendario Babe Ruth cubrió la ruta completa.
Ambos equipos de la presente contienda también impusieron marca en número de lanzadores en partido de Serie Mundial, con 17 entre ambos, nueve de los Medias Blancas y ocho de los Astros.
La marca previa que era de 13 lanzadores y correspondía al cuarto partido de la Serie de 1996, cuando los Yanquis remontaron una desventaja y vencieron a los Bravos, con jonrón de Jim Leyritz.