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Doug Eddings se enredó


Xavier Araquistain

El inesperado final del segundo juego de la serie de campeonato de la Liga Americana, cuando los Medias Blancas ganaron 2x1 a los Ángeles de Los Ángeles, pasará a la historia como el juego en que el umpire Doug Eddings tragó el anzuelo que le tiró el receptor A. J. Pierzynski, dándole a creer que el tercer strike que abanicó para el tercer out en el cierre del noveno, había rebotado en el terreno y que el catcher Josh Paul debía tocarlo o tirar a la inicial.
Magistral el engaño de Pierzynski, pues al final se salió con la suya y el corredor emergente Pablo Ozuna robó la intermedia para anotar la de la victoria empujado por el imparable de Joe Crede; pero el umpire Eddings, con muchos años de experiencia, se dejó “enganchar” luego de que él había marcado el cruce del bate ante el tercer strike y posteriormente señalar que el bateador era out.
La regla del béisbol señala que “un jugador que abandona todo intento por ganar la inicial, yendo hacia el dogout, debe ser declarado out por regla”, pero el umpire Eddings vio que Pierzynski se movió a su dogout, y cuando se percató que el catcher Josh Paul tiró de rodada la bola, corrió hacia primera y el umpire lo dejó quieto, argumentando hasta entonces que la bola “había rebotado en el piso” antes de ser capturada por el catcher.
El catcher Paul estaba tan convencido de que había recibido la pelota de aire y que era el tercer out, que la tiró de rodada hacia el montículo, asumiendo que iban a batear la alta del décimo inning. Eddings también marcó el out y después se contradijo declarando que la bola estaba viva y que el bateador podía alcanzar la inicial. Estemos claros que si el catcher Paul toca a Pierzynski se evitaba todo ese problema, pero Paul estaba seguro de que había tomado la bola de aire y que por lo consiguiente no tenía por qué tocar al bateador.
Los gestos que realizó el umpire Doug Eddings no dejaron de confundir a los jugadores de los Ángeles, pues marcó con gestos iguales otros ponches durante el juego. Ahora esa jugada hubiese pasado desapercibida si los Medias Blancas no anotan y el juego se hubiese ido a extrainnings. El corredor emergente, el robo y el imparable empujador le dan la victoria a Chicago, y así un hombre que verdaderamente fue out, da pase a un corredor emergente que anota la carrera de la victoria. Sólo el béisbol nos sorprende con jugadas como esa y la anotación debe marcarle un error al receptor por haber tirado la bola de rodada en lugar de asegurarse de tocar al bateador, o en su defecto tirar a la inicial.