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Será revancha histórica


Las Vegas, EU / EFE.- La muerte del púgil estadounidense Leavander Johnson, ocurrida hace apenas dos semanas, forma ya parte de la historia negra del boxeo, y ahora el centro de atención está puesto en la pelea de revancha que van a protagonizar el mexicano José Luis Castillo y el estadounidense Diego Corrales.
Ambos ofrecieron una pelea sangrienta a comienzos de este año para dejar de nuevo la interrogante sobre si es necesario tanto castigo físico en el cuadrilátero, en lugar de buscar más el protagonismo de la técnica.
Pero el estilo tanto de Castillo como de Corrales no es otro que ir siempre para adelante y dar y recibir golpes sin ningún tipo de reserva, por lo que la pelea del próximo sábado en Las Vegas tiene garantizada otra gran dosis de castigo, que como sucedió en el caso de Johnson fue mortal.
Sin embargo, los entusiastas del boxeo reiteran que nunca se ha dicho que sea una profesión cómoda, y los profesionales aceptan todo el peligro que conlleva el intercambio de golpes.
Castillo y Corrales salieron airosos del duelo que mantuvieron, y aunque el último admitió que nada más terminar la pelea sintió fuertes dolores y los dos ojos completamente hinchados, ahora su objetivo no es otro que mantener una segunda batalla "a muerte".
Corrales se levantó dos veces en el décimo asalto y antes que terminase logró ganar por nocaut la pelea y quedarse con los títulos del peso ligero, versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y Organización Mundial (OMB).
Las acciones de Corrales convirtieron a la pelea como una de las mejores que se hayan dado en los anales del deporte del boxeo, aunque para ambos pugilistas el esfuerzo y castigo recibido les pueda pasar más tarde una factura muy cara para su salud.
"Cuando salgo al cuadrilátero no tengo más objetivo que darlo todo para conseguir destrozar a mi rival, es sencillamente como si estuviese en un guerra", explicó Corrales. "Siempre quise pelear una guerra y lo logré".
El púgil estadounidense dijo que su gran pregunta antes de salir al cuadrilátero es si va a poder superar los golpes del rival, y ante Castillo obtuvo la respuesta y logró su gran sueño.
También existe la interrogante sobre si los dos púgiles han podido recuperarse en cinco meses de todo el castigo que recibieron, y ambos han respondido de manera afirmativa.
"Tal vez más tiempo de descanso estaría bien, pero no tengo ninguna duda que estoy en plenitud de forma y listo para realizar otra gran pelea", comentó Corrales. "Los que no están metidos en el deporte del boxeo es muy difícil que lo puedan entender".
Sin embargo, tanto Castillo como Corrales subrayaron que el exponer la vida cada vez que salen al cuadrilátero forma parte del riesgo y la emoción que tiene el deporte del boxeo.
Aparte del dinero y de que es la manera en que se ganan la vida, Castillo y Corrales defendieron su condición de auténticos "peleadores", que son los que le dan carácter y personalidad al deporte del boxeo.
Los dos púgiles consideran que la muerte de Johnson fue un accidente desafortunado como ocurren en otras profesiones de la vida, pero que no les iba a condicionar.
Johnson no pudo recuperarse de los golpes que recibió en la pelea por el título mundial ligero, versión Federación Internacional de Boxeo (FIB), y después de estar más de una semana en coma, falleció por causa de las heridas cerebrales que sufrió.
Su muerte es la segunda de este año en Las Vegas, la cuarta en el país a consecuencia de una lesión de ese tipo, lo que confirma la dureza del boxeo.
"Conocemos todo lo que puede pasar en este deporte. Amo lo que hago y mi trabajo, pero todo empleo en este mundo tiene un lado negativo y de riesgo", explicó Corrales.
Los dos púgiles insisten en que no quieren centrarse en el aspecto negativo y arriesgado de este deporte sino en poder experimentar al final de la pelea del próximo sábado la satisfacción de haber hecho aún mejor las cosas que el pasado 10 de mayo, cuando entraron a formar parte de la historia.