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Orlando Pineda: Hijo Dilecto de Bonanza

* Nació en ese pueblo minero del Caribe Norte * Pasión por la alfabetización surgió cuando murió su padre, al que vio tendido en un tablón, tras años de trabajar en Las Minas. No sabía leer ni escribir

Moises Centeno

LAS MINAS

Con cohetes, morteros, bandas de guerra y ante un estadio atiborrado por su población multiétnica, el Concejo de Bonanza, en el Caribe Norte, declaró Hijo Dilecto a Orlando Pineda Flores, empedernido e incansable adalid de la alfabetización en Nicaragua.
El alcalde Alexander Alvarado hizo la lectura pública a la Resolución del Concejo, que dice que en nombre del pueblo de Bonanza se declara con esa distinción a Pineda, originario de ese pueblo minero, habitado por sumus o mayagnas, miskitos, negros y mestizos.
La pobreza y explotación del hombre y la mujer, por su condición de iletrados, fue razón, inspiración y compromiso de Orlando Pineda para emprender uno de los proyectos humanos más admirables en nuestro país: enseñar a leer y escribir a miles de nicaragüenses sin cobrar un centavo.
Pineda, “el profesor”, como le dicen los nicaragüenses, es reconocido por su inseparable sombrero de palma que le cubre su canoso cabello y sus bigotes mostachos.
Para Orlando, alfabetizar o liberar a cuantas persona identifica con la condición de iletrada, es el pan nuestro de cada día. Fue protagonista antes y durante la Cruzada Nacional de Alfabetización en 1980, y desde entonces no se desmoviliza.

Símbolo en muchos países
Pineda, es un referente en Centroamericanos, Europa y los Estados Unidos, justamente por la libertad sentida de las personas alfabetizadas. En nuestro país, Orlando es un símbolo de la alfabetización, la dignidad y la esperanza en un mejor porvenir.
Su pasión por enseñar a leer y escribir nació en su tiempo de juventud y en su pueblo que lo vio nacer y crecer.
Fue cuando murió su padre, a quien acostaron en un tablón con el cuerpo extenuado, tras años de trabajo en los túneles de las minas de oro en Bonanza, que nació el compromiso de Orlando Pineda, para alfabetizar y liberar de ese flagelo a cientos de personas de los 153 municipios del país. Su padre no sabía leer ni escribir.