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Fe y devoción en honor a Santa Rosa de Lima


Moises Centeno

LAS MINAS

“Roooosa, Roooosa, Roooooosa, nació en Lima Perú, patrona y modelo de rositeños…”, así le cantó en coro a Santa Rosa de Lima, la población de Rosita, en el Caribe Norte nicaragüense, lugar donde la fe y la devoción aumentan, así como la esperanza en construir una sociedad más misericordiosa.
La iglesia católica y la Alcaldía de Rosita unieron esfuerzos en función de mantener viva la tradición y para ello animaron a sus habitantes a participar de oraciones colectivas en la parroquia y casas particulares, además de festejos diversos.
Pobladores de los municipios de Siuna, Bonanza, Bilwi y Prinzapolka, llegaron a celebrar con sus vecinos de Rosita, con quienes disfrutaron de actividades culturales, gastronómicas, deportivas y taurinas, todo en honor a la patrona municipal.

Vigilia y procesión
La población devota le hizo el 29 de agosto una vigilia a su patrona, representada en una imagen de yeso, y al día siguiente, el 30 de agosto, la cargaron adornada de flores para que recorriera las principales calles de la ciudad.
“Santa Rosa ayúdanos a traer la paz, amor, hermandad, convivencia, armonía y la justicia”, expresaba a gritos un promesante de esta prodigiosa mujer de origen peruano.
El sacerdote de Rosita, Lucio López, instó a la población y a la nación a seguir el ejemplo de Santa Rosa de Lima. Exhortó a seguir sus huellas para cambios del bienestar de la familia y apoyar en todo al prójimo.
Isabel Flores de Oliva, (Lima, 20 de abril de 1586/30 de agosto de 1617), más conocida como Santa Rosa de Lima, fue canonizada por el papa Clemente X en 1671. Es la primera Santa de América, excelsa Patrona de Lima y el Perú (desde 1669) y del Nuevo Mundo y Filipinas (desde 1670).
Desde sus más cortos años dio muestras de santidad. Su humildad era notable y su amor al prójimo le hacía olvidarse de sí misma para entregarse por entero a sus semejantes, mostrando cariño especial por los enfermos.
Construyó en el jardín de su casa, una ermita, con ayuda de su hermano Fernando; donde se dedicaba a la meditación y a la oración; en esta forma dedicó su vida a la bondad y al amor.