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Carazo celebra en grande a la “Lupita”

* Fiestas inician hoy con el baile de chinegros, que tiene 80 años de existencia * Infaltable presencia de Ramón Calixto Cortés Boza, bailarín desde hace 51 años

Alberto Cano

Como en ningún otro lugar de Nicaragua los católicos de Jinotepe rinden homenaje a la Virgen de Guadalupe, imagen que todos los años se hace acompañar de centenares de promesantes y del ya tradicional baile de los chinegros, con casi 80 años de existencia, 51 de los cuales pesan sobre las espaldas de un auténtico hijo de la ciudad, don Ramón Calixto Cortés Boza, o “El Chulito”, a como mejor se conoce en Jinotepe.
Sin embargo la historia de la “Guadalupana” en Jinotepe estaría inconclusa si no se mencionara a su mayordomo desde hace más de 35 años, Tomás Guadalupe Guevara Enríquez, carismático personaje caraceño, varias veces alcalde de Jinotepe, hombre de negocios y otrora dirigente político a quien los jinotepinos siguen venerando por su rectitud en todos los ámbitos de su vida.
Nombre por el día
en que nació
Y no por casualidad don Tomás lleva atada a su vida a la “Guadalupana”; la ciudad lo vio nacer el 12 de diciembre de 1917 y doña Herminia Enríquez Arévalo, su madre, leal a lo que traía ese día el santoral católico, sin vacilar bautizó desde ese día al varón como Tomás Guadalupe, lazo que hasta hoy une al mayordomo con la homenajeada, a quien lleva 35 años de servir en compañía de su esposa, doña Moniquita Garay.
Guevara, a quien los años parecen no amilanar, se declara servidor de la Virgen, es más, sostiene que mientras tenga vida y la “Guadalupana” no tenga mayordomo, él seguirá al frente de esa misión que incluye el patrocinio de la demanda que hace la imagen por la ciudad, con dos días de duración, la solemnidad del día 12 en la parroquia Santiago Apóstol, la procesión hasta el barrio que lleva el nombre de la Virgen en la parte norte de la ciudad, y finalmente el Santo Rosario, en su casa, donde atiende a decenas de niños y adultos con obsequios, además del apoyo de la música para el baile de los chinegros.
Dos cabros para dar comida a promesantes
Por su parte, Ramón Calixto Cortés Boza, o “El Chulito”, recordó que fue su tío Tiburcio Cortés, quien comenzó a sacar el baile matando dos cabros para alimentar a los promesantes, a quienes de paso acostumbraba dar sus traguitos, pero al finalizar la procesión, porque antes el baile salía del barrio San Antonio y acompañaba a la Virgen hasta que llegaba donde el mayordomo.
Entre los chinegros de antaño se recuerda a don Gilberto González, Víctor “Mamanacha”, Fernando Fernández y Pencho Portocarrero, entre otros.
El baile consiste en danzar alrededor de la virgen, acompañándola a lo largo de su recorrido en la procesión; los danzantes la esperan también a la salida del templo parroquial, donde este año el baile cumple 51 años de honrar a la patrona de México y Emperatriz de América. Los promesantes usan cotonas típicas, aunque casi todos prefieren ir sin camisa, y se untan en el cuerpo y la cara contil con brillantina, y bailan con las “vacas” y la “Chegua.”