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Denuncia raro “secuestro”


Alberto Cano

DIRIAMBA, CARAZO

Una inusual protesta recorrió ayer las calles de esta ciudad y terminó en el Juzgado Civil donde la señora Auxiliadora Conty Rappaccioli, pidió a las autoridades que intervengan para que cese lo que ella da por llamar el secuestro de su hermana Miriam Yolanda Conty, por parte de su sobrino, Fabricio Conty Vita, a quien los periodistas en Carazo jamás localizamos para conocer lo que tenía que decir sobre las acusaciones de su tía, quien además reclama como suya una elegante casona en pleno centro de Diriamba valorada en un poco más de 200 mil dólares.
Según doña Auxiliadora, su mamá, Petronila Rappaccioli Asenjo, antes de fallecer en 1994, repartió sus bienes y luego su hermano Roberto y Miriam, estuvieron de acuerdo en ceder los derechos que tenían sobre la propiedad ubicada en el costado sur de la basílica San Sebastián, y esa escritura en la que doña Auxiliadora aparece como dueña del inmueble fue elaborada el 25 de enero del año 2002 ante los oficios notariales de la abogada Sonia Saravia Gutiérrez.
Hace dos años, tras la muerte de Roberto Conty Rappaccioli, en la casa quedó Miriam Yolanda, esto debido a que Auxiliadora tiene años de radicar en Estados Unidos. Sin embargo, a partir de ese momento comenzaron los problemas, pues según la denunciante, su sobrino maniobró para hacer creer que su padre, Roberto, y su tía Miriam Yolanda, no estaban aptos para firmar ningún documento en favor de doña Auxiliadora sobre la casa, e incluso hay un documento que hasta el párroco de Diriamba suscribe en el que prácticamente declara enferma mental a Miriam Yolanda, de 75 años, a quien hasta hace poco se le veía por las calles de Diriamba y en misa, y supuestamente ahora está retenida en la casa que su hermana y sobrino se disputan.
Auxiliadora, que deberá retornar a Estados Unidos en las próximas horas, dijo que lo que más de le duele de todo lo que sucede, es el caso de su hermana Miriam, a quien según dijo su sobrino junto con una falsa enfermera llamada Maritza Cruz, mantiene sedada y no le permite que se asome siquiera a la puerta de la casa, y las veces que intentó verla no pudo, es más, un juez hasta le sugirió que lo hiciera por medio de un requerimiento judicial, “pero mi hermana no está presa, no tengo por qué tener autorización de un juez”, dijo la señora Conty.
Preguntada sobre la existencia de un documento en el que a su sobrino Fabricio se le concede el cuido de su tía Miriam Yolanda, en calidad de guardador, doña Auxiliadora dijo que eso es diferente a convertirse en carcelero, y demandó la presencia de organizaciones que velan por los derechos humanos en el lugar para que constaten el estado en que está su hermana, que no está loca, a como dice Fabricio, sino que él la está enloqueciendo para justificar las maniobras que hace para quedarse con la casa.
Durante la protesta de ayer, la juez civil de Diriamba llegó a inspeccionar el local, y aunque dijo que no es asunto de su competencia, sugirió que el caso sea conocido por la Fiscalía Departamental, en tanto la casa se mantiene con sendos candados en las principales entradas.
Marcia Mendieta Baltodano, de la Red de Defensa de Mujeres contra la Violencia, que acompañó la protesta, dijo que independientemente del problema de la casa, es inhumano que no se le permita a doña Auxiliadora hablar con su hermana.
Respecto de la casa en litigio, doña Auxiliadora dice que a pesar que algunas autoridades del Poder Judicial se han parcializado a favor de su sobrino, ella demostrará que el bien le pertenece y que tanto Roberto, su hermano ya fallecido, como Miriam Yolanda, estuvieron de acuerdo en la venta de sus derechos, aunque lo que ahora interesa es que doña Miriam salga del suplicio en que se encuentra.