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Paneles solares en La Chona


Alberto Cano

Ocho familias pobres del sitio conocido como La Chona tienen ahora energía eléctrica alternativa, producida por paneles solares, gracias al respaldo de la embajada de Alemania en Nicaragua y las gestiones hechas por el organismo Asociación para la Promoción y el Desarrollo de los Municipios (Aprodim), que dirige en Carazo el doctor Roberto Vásquez Castillo.
Marcos Tulio Navarro, de Aprodim, dijo que el proyecto nació ante la necesidad de las familias de La Chona, que jamás tuvieron respuesta a la solicitud de alumbrado domiciliar en vista del costo que éste representa para la compañía eléctrica, por lo que con apoyo de jóvenes cooperantes alemanes se diseñó el proyecto para asegurar energía a ocho familias por medio de paneles solares que la embajada de Alemania no vaciló en aprobar.
El costo de cada panel, dijo Navarro, ronda los 700 dólares, y se calcula que unas 600 personas reciben ahora el beneficio que consiste en tres lámparas ahorrativas, tomacorriente para instalar una radiograbadora y un televisor blanco y negro pequeño.
Apoyo alemán
Navarro agradeció el respaldo del gobierno y pueblo de Alemania, y reconoció también el apoyo brindado por los jóvenes cooperantes Sebastián Demmer y Erick Wallstabe, quienes llegaron a San Marcos en julio de este año como parte del hermanamiento que existe con la ciudad alemana de Jena, y desde entonces se pusieron al frente de las gestiones con su embajada para que finalmente los habitantes de La Chona tuvieran energía.
Por su parte, el señor Juan Francisco Ampié Ortiz, de 70 años, y uno de los beneficiarios, dijo que por décadas lucharon para tener por lo menos una bujía, pero que siempre les dijeron que era más la inversión que el rédito que sacaría la compañía eléctrica, por lo que ya estaban acostumbrados a los candiles y candelas. Ampié dice que en su caso mensualmente gastaba 120 córdobas comprando candelas para alumbrarse.
Ahora los chavalos hasta pueden estudiar de noche, ven la tele y existe un gran ahorro económico para las ocho familias beneficiarias de este proyecto, agregó.
Wiebke Oesser, Cónsul de la embajada de Alemania en Nicaragua, al inspeccionar el proyecto se mostró complacida al saber que valió la pena invertir los 7 mil 500 dólares que cuesta el proyecto, aunque la idea es que cada uno de los beneficiarios aporte un poco más de tres dólares mensuales (66 córdobas al cambio de la última semana de octubre), dinero que servirá para que otras familias puedan ser beneficiadas o bien reparar los paneles cuando sufran desperfectos.
La diplomática alemana también señaló que Nicaragua anualmente en este pequeño proyecto recibe cerca de 120 mil dólares que son repartidos en aquellos lugares donde más se requiere de este tipo de inversiones sociales.