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Buenos resultados con el llamado “Plan Bolo”

* Autoridades de Carazo tienen varios años aplicando estas medidas, con apoyo de iglesias evangélicas y centros de rehabilitación

Alberto Cano

70 alcohólicos crónicos han sido “trabajados” en Carazo por los grupos de Alcohólicos Anónimos, iglesias evangélicas y algunos centros de rehabilitación, como parte del esfuerzo que realiza la Policía por rescatar de las garras del alcoholismo a estas personas, muchas de ellas con meses y hasta años de andar “empinando el codo”.
El “Plan Bolo”, tal como las autoridades denominan los operativos de limpieza de las calles, nació años atrás en Carazo, y el propósito fundamental es hacer reflexionar a los tomadores crónicos acerca de que el licor mata y que deben darse una oportunidad, según comentó el jefe de seguridad pública en el departamento, subcomisionado Carlos Malespín, que es quien coordina las acciones a favor de los beodos.
Lo primero que se hace, dijo Malespín, es sacar de las esquinas a los picaditos, en especial de los barrios San Felipe, Pila Grande y El Cementerio, que son los sitios que más frecuentan los tomadores crónicos, porque es allí donde están concentradas las cantinas. Una vez que se hace esta operación los enfermos alcohólicos son llevados a las celdas preventivas, donde son aseados, rasurados y desintoxicados, para prepararlos para recibir las charlas de los grupos de AA y de algunos evangélicos que han hecho presencia en las cárceles.
20 que lograron cambiar el rumbo
Producto de este trabajo, según dijo el oficial, 20 adoradores de “Baco” llegaron a la conclusión de que la vida que llevan no es buena y aceptaron ir a los grupos de Alcohólicos Anónimos, algunos ya tienen varias semanas de abstinencia y están en el grupo “Sendero de Vida”, de Jinotepe, otros que llegaron de Diriamba y San Marcos han sido “trabajados” en los grupos de esas localidades.
Hay quienes han salido de la cárcel y han pasado a las iglesias evangélicas, otros a un centro llamado “Hodera”, que funciona en San Marcos, y una buena parte ha regresado a las esquinas, donde seguramente morirán sin amparo ni ayuda de nadie.
Los miembros de AA recordaron que el alcoholismo es una enfermedad, por lo tanto el que bebe descontroladamente es un enfermo y requiere de ayuda.