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Promueven explotación racional de conchas negras

* Exitosos proyectos de repoblación y comercialización de la especie

Productores de las comunidades costeras de Poneloya, Las Peñitas y El Realejo, en el Occidente del país, impulsan exitosamente proyectos de repoblación y comercialización de conchas negras, (anadara tuberculosa y anadara similis).
Sin embargo, advierten que la explotación desmedida del recurso por parte de personas inescrupulosas pone en peligro la sobrevivencia natural de la especie.
Frente a este problema, y bajo el liderazgo del profesor César Hernández, miembro del Departamento de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León, se conformó en 2005 la Asociación de Trabajadores del Mar de Alemania Federal, Puerto El Toro, en El Realejo, Chinandega, para llevar a cabo el proyecto de producción de conchas negras para la conservación, comercialización y reforestación de la especie en viveros naturales instalados en los mangles a orillas de las costas del mar.
“Hace dos años era evidente que los recursos se estaban agotando. La problemática nos llevó a organizarnos y conformar la asociación con treinta productores, de los cuales el 50% son mujeres. Y ahora queremos conformarnos en una cooperativa y acceder a financiamientos por parte de instituciones públicas o privadas”, señaló el productor Luis Alberto Sánchez, presidente de la asociación en El Realejo.

Autoconsumo y comercialización
El proyecto es financiado en un 75% por el Instituto de Desarrollo Rural, IDR. Los productores aportan el 25%. La asociación cuenta con tres pequeñas parcelas en donde se realiza la siembra y repoblación de la especie. El 50% de la producción es destinada para el autoconsumo y la comercialización, y el resto para la regeneración natural. El vínculo entre el mangle y la concha negra es muy fuerte, el árbol es su hábitat y fuente de alimento.
Según César Hernández, los trabajadores consagran cuatro días por semana al proyecto, y tres para ellos. Durante los cuatro días cumplen tareas muy diversas, una de las más importantes es la vigilancia del banco conchero, que genera alrededor de cinco mil 900 córdobas anuales en ventas, según detalló.
El trabajo en el mangle es fundamental para el proyecto. Los socios cortan madera, abren carriles para hacer nuevos viveros, mantienen el sendero suspendido y reforestan con mangles naturales. “Insistimos en que no cabe ser conchero para entrar en la asociación. Cualquier persona nos puede ayudar”, expresó Mariano Torres Ortuña, miembro de la asociación de productores.
“El que no sabe conchar puede sembrar, por ejemplo”, aseveró la productora Alicia Argentina Cerda, miembro de la asociación. “El trabajo es el mismo para los hombres y las mujeres, aunque los hombres hagan lo más difícil de cada tarea”, refirió.