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Nuevo vertedero en León bajo grandes expectativas

* Desde una oportunidad para reducir el trabajo infantil, hasta varios proyectos generadores de empleos

El nuevo vertedero municipal de León podría ser abierto parcialmente durante el primer semestre del próximo año. Estará ubicado a 2.8 km al suroeste de la localidad, camino a El Chagüe, sobre una superficie de 160 manzanas.
“La finalidad de este proyecto es el tratamiento de los desechos, con respecto a la naturaleza, teniendo en cuenta la selección de los desechos sólidos entre orgánicos e inorgánicos”, explicó Luis Arellano, responsable del departamento de Desechos Sólidos de la Alcaldía de León.
Según Arellano, el 95 por ciento de los barrios leoneses recibe el servicio de recolección de basura. Diariamente se producen 130 toneladas, de las cuales 120 son recogidas.
Vida en la basura
Con la apertura del nuevo vertedero avanza el cierre del actual basurero “Fortín de Acosasco”, en donde alrededor de 300 personas se dedican a la recolección de desechos sólidos, tales como papel, vidrio, aluminio, hierro, plástico, entre otros materiales que pueden ser vendidos para el reciclaje.
“Trabajamos bajo el agua, bajo el sol, doce horas al día, todo el año. No tenemos salario fijo, depende de lo que saquemos”, aseguró un grupo de hombres perteneciente a las 150 familias que se benefician a diario de los desechos leoneses.
Cabe destacar que las condiciones de trabajo de los pepenadores son pésimas, sin ninguna protección, excepto gorras o sombreros, y a veces pañuelos. Algunos caminan con chinelas sobre pedazos de vidrio, hierro, latas, jeringas y otros desperdicios peligrosos.
Al igual que los adultos, los niños enfrentan condiciones deplorables. Carolina Hernández, una niña de 12 años, oriunda del barrio “Ronal Sandino”, trabaja a menudo en el vertedero y estudia el cuarto grado en un colegio aledaño. “Me gusta el trabajo porque le ayudo a mi mamá, somos nueve personas en casa”, dijo Hernández. A pesar de las dificultades, la niña guarda un sueño grande: “Me gustaría ser doctora, para ayudar a los más pobres”, apuntó.
La misma situación enfrenta un niño de doce años llamado Luis, quien manifestó que durante un tiempo llevaba los estudios y el trabajo en el Fortín. “Dejé el colegio hace dos años y medio para trabajar, así gano dinero para toda la familia. Soy el mayor entre cuatro hermanos”, aseveró el menor.
Los pepenadores de basura no saben nada del avance de las obras del futuro vertedero, y poco de los cambios de condiciones de vida que van a tener. Luis Arellano anunció una nueva organización del trabajo en el basurero.
“Tenemos proyectos para ellos, instalar una planta de separación y reciclaje. Pero sólo para los jefes de familia. El trabajo de los niños no va a ser posible, debido a las exigencias y normativas de la ley”, señaló el funcionario de la comuna.