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Niños aprenden a pintar en sus barrios


Unos sesenta niños de diversos barrios de esta ciudad y de la comunidad de El Capulín-San Blas, participaban todos los sábados de las clases gratuitas de pintura que promueve la Fundación Arte Centroamericano, ARCA, una organización no gubernamental sin fines de lucro, fundada en 2003.
La Fundación ARCA es una iniciativa del matrimonio conformado por Anny Horstink y Rien Heijne. ARCA, filial Masaya, es integrado por Felipita Cermeño, Leonel Selva Godoy, Alberto Sandoval, Erick González, Katty López y Eduardo Chavarría, quienes inician operaciones desde 2005, con el Proyecto de Pintura “Sueños de Niños”.
Actualmente se está desarrollando la segunda etapa del proyecto, el que se llevó a cabo en un período de 12 sábados. Los talleres se realizan en la Escuela “Esmeralda Gutiérrez”, en el barrio Monimbó, y el proyecto piloto se ejecuta en el área rural, en la escuela San Juan Bosco, de El Capulín-San Blas.
Talleres muy cortos
Según Leonel Selva, uno de los directivos de la fundación, 12 sesiones es un corto período para que los niños logren desarrollar sus habilidades, por lo que se necesita ampliar el período de los talleres a tres meses más, pero es necesario conseguir los recursos económicos.
En ambos talleres, todos los sábados participan sesenta niños, en turnos de ocho de la mañana a doce del mediodía, y de una de la tarde a cinco de la tarde.
El proyecto de pintura cuenta con un componente de contenido social, relacionado con la superación de la pobreza desde la perspectiva de los niños y niñas, tomando como ejemplo de reflexión sus propias comunidades, aspiraciones y sueños, los que podrán expresar en sus dibujos.
Temas de la comunidad
En el proyecto se le brindan a los niños y niñas diversos temas relacionados con la comunidad, como la ubicación de los lugares donde viven, las actividades económicas que realizan, la defensa del medio ambiente, el cuido de la naturaleza, la recreación y cultura, la participación de la familia y las relaciones afectivas, el trabajo, el estudio y el respeto a los demás.
Silvana Olivas Téllez, de 12 años, estudiante de quinto grado, relata que desde el primer día que se integró al proyecto le gustó la idea de aprender a pintar, por lo que no ha faltado a una sola sesión. “Desde pequeña me gustaba dibujar en mis cuadernos, dibujaba paisajes y después los pintaba con mis lápices de colores. Ahora ya lo hago mejor, porque me han enseñado algunas técnicas especiales y combino los colores”, aseguró esta niña, quien asegura además que le encantaría dedicarse a la pintura.