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Denuncian saqueo arqueológico


Historiador / Colaboración

“A cuatro leguas de esta ciudad (Granada) estaba un pueblo de indios que se llamaba Mombacho, junto a un volcán pequeño que el año de 1570, con una tormenta muy grande, viento y agua que hizo, una noche reventó y un lado de él cayó todo encima del pueblo, de manera que de toda la gente que había en él no escapó, sino un solo vecino de la ciudad de Granada que se llamaba Caravallo y dos indias viejas; quedando seis o siete españoles con todos los demás indios enterrados”.
Con estas palabras describe Juan López de Velasco, la terrible tragedia sufrida en 1570 por los indígenas de Mombacho. Esta información fue recopilada por Velasco al poco tiempo de la tragedia, entre 1574 y 1596, por lo que se puede considerar de primera mano. Y si bien Velasco no estuvo en Nicaragua, sus fuentes fueron oficiales.
En 1586, el fraile Antonio de Cibdad Real conoció sobre la tragedia de forma más personal, al visitar la ciudad de Granada, acompañando al comisario de la orden franciscana, Fray Alonso Ponce. Dice Cibdad en su relato que el volcán Mombacho “reventó por la parte sur y echó tantos montes de piedra que asoló un pueblo de cuatrocientos vecinos indios, sin que se escapase más de solo uno, que habiendo visto los grandes temblores de la tierra que precedieron, temiendo lo que era, fue a dar aviso a los españoles a Granada, y en el interín sucedió la reventazón”.

Extracción de piezas
arqueológicas
¿Dónde está este pueblo indígena sepultado? Durante siglos ha sido solamente una tradición oral confirmada por los informes oficiales antes señalados. Sin embargo, desde hace un par de años se habla en Granada de un sitio arqueológico ubicado en San José de Mombacho, del cual sacan los campesinos numerosas piezas de cerámica que luego venden en Granada y sus alrededores. Es cerámica muy bien trabajada, con dibujos de serpientes, hombres con máscaras, imágenes ideográficas no comprensibles hoy en día, cerámica policroma.
¿Podría tratarse del pueblo sepultado en 1570? Solamente una investigación científica de nuestros arqueólogos e historiadores podría determinar tal conclusión. Investigación que no se ha realizado, con todo y que el sitio ha sido denunciado ante las autoridades de la Dirección de Patrimonio Cultural de Nicaragua y de la Alcaldía Municipal de Granada. Una intervención de las autoridades del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) podría poner fin al saqueo que dicho sitio sufre desde su hallazgo por los campesinos del sector.
No se trata de reprimir a los campesinos, pues ellos han ocupado el sitio para obtener algunos recursos mínimos para el sustento familiar. Ni procesos judiciales, ni la cárcel, son la solución cuando un campesino encuentra el legado de sus antepasados y decide venderlo para dar de comer a su familia. La ley no pena la venta, sino la excavación ilícita. Es la educación la que debe prevalecer sobre la represión. Y en esto las autoridades del INC tienen la obligación de poner su mejor empeño, para detener el saqueo y a la vez, ofrecerle al campesinado de San José de Mombacho, la oportunidad de obtener algún beneficio del sitio.
Si el sitio objeto de excavaciones ilícitas es el sepultado pueblo de Mombacho, su estudio científico sería uno de los grandes acontecimientos de la arqueología del siglo XXI. Nos permitiría conocer los usos y costumbres de los indígenas en el primer siglo de la conquista y colonización española en Granada. Si no lo es, entonces se trata de un sitio arqueológico más antiguo, por lo que su estudio significaría el descubrimiento de usos y costumbres chorotegas prehispánicos, con lo cual también sería de impacto y trascendencia en la antropología de Nicaragua.
San José de Mombacho está ubicado frente a la Isla El Muerto y la Isla Zapatera, al sur del volcán Mombacho, por lo que su ubicación representa además una estratégica posición en relación con los grandes centros ceremoniales de Punta de las Figuras y Punta de Sonzapote, de donde fueron sacadas las estatuas que hoy se exhiben en el convento San Francisco de la ciudad de Granada. ¿Qué relación podría haber entre las estatuas y el arte rupestre de ambos sitios y San José de Mombacho? Sólo la ciencia arqueológica puede dar la respuesta.
El Mombacho indígena fue descubierto por Gil González Dávila en su expedición de 1522-1523, incluyéndolo Andrés de Cereceda, el tesorero de la expedición, en la lista de pueblos que pertenecían a los caciques de Nochari y que según Cereceda eran: Ochomogo, Nandapía, Nandaime, Morati, Zotega y Mombacho.
Es muy probable que este Mombacho del grupo de caciques de Nochari sea el mismo Mombacho que estaba encomendado a un español de apellido Caravallo (Carballo), y que en 1570 fue sepultado con sus 400 indios pobladores. Sin embargo, insisto, para no caer en especulaciones inútiles, hace falta que las autoridades del INC y de la Alcaldía Municipal de Granada tomen la responsabilidad que les corresponde y de una vez terminen con la excavación ilícita del sitio y en un proceso educativo, integren a los campesinos a su rescate y valorización.