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Yanquis, comodín o morir


Edgard Tijerino

Los Yanquis están tratando de esconderse entre sus propias ruinas. Después de ser vapuleados 16-0, enfrentarse tres veces con los temidos Medias Rojas, le truena.
Anoche en Detroit, con un furioso ataque de 20 hits respaldando el mortificante pitcheo de tres hits realizado por el ganador de 14 juegos, Justin Verlander, los Tigres no dejaron piedra sobre piedra en el edificio del orgullo yanqui.
Ahora los del Bronx se encuentran a ocho juegos de Boston y sólo una inesperada barrida los regresaría a la pelea por el banderín del este, recortando a cinco la diferencia.
¿Puede ser eso posible? Difícil ser optimista viendo cómo quedó el brazo de Mike Mussina hecho astillas, los bates de sus artilleros quebrados y lo preocupante que es haber perdido ocho de los últimos 13 juegos.
Daisuke Matsuzaka busca hoy su triunfo 14 contra el resurgente zurdo Andy Pettitte, ganador de 11; mañana, Josh Beckett con 16 triunfos enfrenta el reto de Roger Clemens (5-5); y el jueves, Curt Schilling (8-5) cruzará disparos con Chien Ming Wang (15-6).
¿Alguien se atrevería a apostar por una barrida de cualquier lado? Improbable.
Seamos claros, los Yanquis van a tener que refugiarse en la posibilidad de ser el equipo “comodín” de la Liga. Con 72 victorias están muy cerca de Indios y Tigres que pelean el título del centro, y de los Marineros, sublíderes del Oeste.
Claro, tienen que presionar día a día porque se trata de tres enemigos al mismo tiempo, sin perder de vista a los Angelinos, que podrían flaquear y verse en complicaciones.
Así que para los Yanquis se trata de buscar el boleto como “comodín” o morir.