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Rechazo al aumento de tarifa eléctrica


Máximo Rugama

Amas de casa, productores, comerciantes y empresarios rechazaron el anunciado incremento en la tarifa de energía eléctrica, el que sumado a los cobros ilegales que hace la empresa comercializadora de la luz, Unión Fenosa, se vuelve insoportable.
Doña María Ruiz, una ama de casa esteliana, expresó que esta alza en el cobro de las tarifas de la energía eléctrica, además de ser ilegal, es injusta porque con la instalación de nuevos medidores la empresa aplica cobros por kilovatios que realmente el usuario no usa.
Dijo que ella conversó con especialistas y con ex funcionarios de la misma entidad, quienes le aseguraron que esos medidores marcan como si se estuviera consumiendo energía sólo por el movimiento que produce en la vivienda el paso cercano de un vehículo pesado.
“Esos medidores son altamente sensibles, y nos cobran lo que no gastamos”, dijo por su parte doña Gloria Reyes, una usuaria del municipio de Condega.
En tal sentido, ambas ciudadanas, junto con el señor Ramón Espinosa, de la localidad de La Trinidad, señalaron que es absolutamente correcto que el nuevo gobierno intervenga esa empresa, y exigieron al mismo que haga realidad el anuncio hecho en días recientes por los medios de comunicación, que asumiría lo que es la parte de la comercialización.
Esa empresa, dijo don Ramiro Castellón, productor del municipio de Pueblo Nuevo, además de aplicar medidas arbitrarias, maltrata a los usuarias través de sus trabajadores.
Por su parte, el comerciante y empresario esteliano Sergio Padilla también dijo que los incrementos autorizados en las tarifas que aplica Unión Fenosa por su cuenta son demoledores.
Varios usuarios indicaron que esa entidad no cobra lo que realmente gasta el usuario, porque si los funcionarios de la misma observan que un poblador mejoró su casa, le aplican incrementos en la facturación.
Padilla, un licenciado en administración de empresas, cuestionó también al INE como ente regulador, porque no actúa contra las medidas arbitrarias que aplican las grandes empresas, como es el caso de la institución que distribuye el gas butano.
El Estado argumenta que el precio del gas butano debe ser controlado, porque es un producto de primera necesidad, pero al momento de actuar, INE y todas sus dependencias no lo hacen.
El también secretario de la Junta Directiva Departamental de la Cámara de Comercio e Industria de Estelí, señaló que esa instancia debe actuar de oficio, sin esperar que el afectado denuncie las anomalías.
Asimismo, indicó que el Gobierno debe ejercer cierto control para regular los precios de los hidrocarburos, para evitar que su precio sea el más caro del istmo, como lo es actualmente, porque las petroleras aplican enormes márgenes de ganancia, los que afectan mayoritariamente a las personas de escasos recursos, es decir, al usuario.
Dijo estar en desacuerdo con lo planteado por José Adán Aguerri, Vicepresidente del Cosep y presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, quien expresó que no debe haber regulación en este asunto.
“Yo considero que sí debe de existir algún control porque entonces habría anarquía”, explicó.
Señaló que lo ideal es que Aguerri se preocupe para que cuando haya baja en los precios del petróleo, también se aplique en los combustibles en porcentajes similares y no en centavos.
Padilla recordó que los miles de barriles de combustible que entraron al país procedente de Venezuela y en los cuales la población cifró sus esperanzas para que no hubiera este tipo de alzas, no han tenido incidencia.
Actualmente, sintetizó, no hay justificación para que se incremente el precio de la energía, ya que el mismo está indexado o dolarizado.
Criticó la aplicación de precios sumamente altos y arbitrarios en el gas licuado y la violación a las tablas de referencia que aplica el INE como ente regulador. Agregó que en Estelí desde hace varias semanas el cilindro de gas licuado de 25 libras lo venden a 220 córdobas, cuando el precio de referencia hasta el lunes 28 de mayo era de 205.
Los altos precios en el gas licuado ya están incidiendo en el consumo de leña, y con ello en el daño a los bosques.