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Intervienen refugio La Flor

* En 2005, administrador del lugar fue señalado de saquear huevos de tortuga en contubernio con algunos pobladores

Lesber Quintero

El refugio de vida silvestre La Flor, ubicado a unos 22 kilómetros al sur del casco urbano del municipio de San Juan del Sur, se encuentra intervenido por órdenes del Marena desde el diez de abril, día en que la administración de este santuario de tortugas marinas quedó en manos del interventor Guillermo Gámez y no a cargo de la Fundación Cocibolca, que administraba el lugar desde 2000.
Dicha intervención podría significar el inicio del fin del contrato con el que las autoridades del Marena cedieron la administración del refugio a la Fundación Cocibolca, ya que todo indica que la finalidad es medir “las costillas” a la Fundación, que en octubre de 2005 se vio involucrada en un escándalo de corrupción que le costó el puesto al entonces administrador del lugar, Eduardo Gaitán Muñoz, señalado de saquear huevos de tortuga en complicidad con algunos pobladores.
Cabe señalar que La Flor fue elevado a refugio de vida silvestre en 1996 mediante un decreto que establece que el área comprende 800 hectáreas y está ubicado entre las comunidades Escameca y Ostional. En sus más de 1,700 metros de costa arriban a desovar las tortugas paslama y tora, especies en peligro de extinción que motivaron la creación de este refugio, centro de atracción de turistas nacionales y extranjeros.
En 1999 el Marena firmó el convenio con la Fundación Cocibolca, con el que cede la administración de La Flor a partir del primero de enero de 2000 y hasta 2015. No obstante, el delegado del Marena, Mario Rodríguez, señaló que desde que surgió el escándalo en 2005, hay personas que demandan quitar del lugar a la Fundación, “y eso es algo que lo recomendó recientemente el procurador Auxiliar del Medio Ambiente, José Luis García”, explicó.
Inconformidad
La inconformidad con la Fundación Cocibolca se acrecentó a finales del mismo 2005, cuando se estableció una veda permanente para todos los productos, subproductos y partes de tortugas marinas, lo cual irritó a los pobladores de las nueves comunidades aledañas al refugio, quienes en represalia acusaron a la Fundación de cometer anomalías.
La nota de prensa detalla que a consecuencia de la veda se dieron “diversas manifestaciones de descontento y desacuerdos y cuestionamientos en cuanto a la forma de co-manejo del área protegida, y se formaron organizaciones que presionan por un cambio en el modelo de gestión del área protegida y en la disposición administrativa que prohíbe el aprovechamiento de los huevos de tortuga”.
Ante tales inconformidades fue que se acordó en una reunión interinstitucional, el dos de abril en la sede de Rivas, “que Marena realizara una intervención directa al refugio de vida silvestre La Flor, asumiendo de inmediato la jerarquía del personal guardaparque, la coordinación con todos los vinculados, y la fiscalización de los ingresos y
egresos del área protegida”, dice parte de la nota de prensa que emitió Marena.

Fundación no ha invertido en nada
En el corto período que lleva la intervención, en un informe se revela que la Fundación Cocibolca ha tenido poco acercamiento con los pobladores de las nueve comunidades. A la vez menciona que al edificio central donde se alberga el personal guardaparque y que sirve de oficina y atención a turistas, no se le ha dado mantenimiento y claramente se deja entrever que no se ha invertido nada en el lugar.
En el informe, Gámez explica que la Fundación presentó un informe en que detalla que el refugio no es sostenible con los recursos que se captan por turismo. No obstante, en el análisis realizado por el interventor se determinó que los ingresos y egresos en concepto de visitas y gastos varios no reflejan pérdidas, por lo que estas contradicciones podrían perjudicar aún más a la Fundación Cocibolca, la cual, según Rodríguez, pretende continuar en el refugio pese a que dicen que el lugar no es sostenible.