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Conocen desprotección de buzos

* Acompañada por la representante de la OPS, para observar in situ derechos violados a trabajadores del mar

Fermín López

PUERTO CABEZAS, RAAN.

Luego del inicio de la veda de la langosta en las regiones autónomas del Caribe llegó a esta ciudad la titular del Ministerio del Trabajo, quien vino acompañada de la representante de la Organización Panamericana de la Salud en Nicaragua, Socorro Gross Galiano.
La visita de estas dos altas funcionarias tiene como objetivo principal buscar una salida a la situación de desprotección laboral que viven los trabajadores del mar, a los que los empresarios de la pesca no reconocen como trabajadores directos y por lo tanto no gozan de beneficio alguno.
La ministra del Trabajo dijo que al asumir su cargo encontró una institución totalmente partidizada del lado de los empresarios, donde los empleados no tenían derecho alguno, y precisamente en esa dirección han estado trabajando en las diferentes delegaciones del país donde la situación era la misma.
En el caso de la Inspectoría Regional de Puerto Cabezas existen denuncias de coimas cobradas por algunos inspectores a empleados que llegan a interponer una demanda, a quienes les dicen que para que ésta avance deben pagar.
La Ministra del Trabajo dijo que tomarán en cuenta esas denuncias para investigar y castigar a los inspectores que han caído en estos actos.
La Organización Panamericana de la Salud a través de su representante dijo que existe mucho interés en apoyar a la región caribeña en el campo de la salud, y muestra de ello es el programa de capacitación en técnicas de buceo, el cual fue iniciado el año pasado y cuya segunda etapa está prevista a desarrollarse en los meses de veda.
De la misma manera, la OPS se encuentra apoyando al Ministerio de Salud en un programa de reducción de las muertes maternas en la región, la que en los últimos años ha sido mucho más alta que en los otros departamentos y regiones del territorio nacional.
En Puerto Cabezas existen más de trescientos buzos lisiados o discapacitados afectados por el síndrome de descompresión, a éstos las empresas para las que trabajaban les han dado la espalda, por lo que viven de lo que les da la gente que los encuentra en las calles.
El año pasado unos trece buzos murieron descompresionados y las empresas con dificultad les dieron un cajón y el café para la vela.