Departamentos

Instalan puesto policial en la montaña segoviana

* Habitantes de zona sacudida por asesinatos, vuelven a la vida cotidiana

Leoncio Vanegas

JALAPA, NUEVA SEGOVIA
La instalación de un puesto policial, hace un año, en la región sureste de este municipio, a unos 35 kilómetros de esta ciudad, ha restablecido la seguridad ciudadana para cerca de tres mil habitantes rurales, que hasta mediados de 2006 estaban sacudidos por una serie de asesinatos, motivados por “pasadas de cuentas”, relacionadas con abigeato y tráfico de drogas.
El subcomisionado Ramón Castillo Lira, jefe policial en este territorio, dijo que fue acertada la decisión de ubicar un puesto permanente con cuatro gendarmes, que patrullan las comunidades de San Pablo, Macarali, Terreríos, La Florida, La Luz, Pavones, Zacateras, Boquerón, entre otras, que son fronterizas con el municipio hondureño de Trojes, con el cual esta zona jalapeña integraba un corredor para las bandas delincuenciales.
La institución tiene a dos agentes de plantilla, uno es asalariado por los comarqueños beneficiarios y el otro por la Alcaldía.

Vida cotidiana más segura
“Nos satisface ver que ahora la población realiza sus actividades cotidianas de manera normal y segura. Por ejemplo, muchachos que molestaban en los cultos evangélicos y católicos se dedican a diversiones sanas, como jugar al fútbol”, comentó.
Entre la normalidad recuperada, está la reavivación de las escuelas de primaria y la reactivación del quehacer productivo. Los policías también participan en los eventos sociales y comunitarios, como una forma de asociatividad para conservar la tranquilidad social.
El puesto policial no cuenta con un radiocomunicador y los mensajes son intercambiados por escritos o razones orales que llevan o traen los conductores de transporte colectivo. “Estamos en pláticas con el alcalde, Humberto Pérez Largaespada, para que reubique un radiocomunicador que está cercano”, indicó.
Castillo Lira dijo que además de guardar el orden público, los policías tienen como prioridad vigilar la conservación de los recursos naturales, sobre todo en este verano, así como orientar a los pobladores acerca de la forma de evitar fuegos en el bosque. Otra tarea es la vigilancia de los balnearios en la presente temporada veraniega.
Este municipio de 686 kilómetros cuadrados con 62 mil habitantes, distribuidos en 105 comarcas, sólo tiene 25 policías y un medio de transporte, que para repararlo tienen que acudir al aporte voluntario de finqueros o comerciantes. Para el jefe policial, lo ideal es tener unos 45 efectivos y logística adecuada para fortalecer la seguridad pública, pero eso estará en dependencia de la economía del país y de las políticas gubernamentales.