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Fundación que da y quita casas construidas con fondos públicos


Ocotal
Un organismo local ejecutor de un proyecto de viviendas de interés social levantado con fondos públicos, tres años después de entregar las casas se las quita a algunos beneficarios bajo el pretexto de violar las condiciones que establece una normativa del Fondo Social de la Vivienda (Fosovi), adscrito al Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur).
Varias personas expusieron lo que califican como una arbitrariedad en el manejo de este proyecto, ya que sienten que las casas les han sido entregadas de “mentira”, a pesar de que unos las pagaron al contado y otros lo hacen en abonos. Las dudas se acentúan por la demora en recibir las escrituras.
Según la Fundación “María Auxiliadora” (FMA), las casas no pueden estar deshabitadas, alquiladas, ni prestadas, menos en venta. “Una vez vinieron y hasta cambiaron candados de casas solas, y sacaron los enseres a la calle”, dijo una mujer que prefirió el anonimato.
Agregó que como ella, son muchas las que dejan sus viviendas cerradas porque son solas y con niños pequeños, a quienes llevan a casa de otro familiar para poder ir a buscar empleo o a trabajar. “Yo no quería venirme a vivir por la falta de agua y luz, pero mi marido me dijo que si no la ocupábamos, nos la quitarían”, añadió.
No hay razones de fuerza mayor
Sonia Sarahí Cáceres, madre soltera y joven con dos niños de cinco y seis años, contó su historia para develar los remilgos a los que se ha enfrentado por causa de quienes dirigen la ONG con sede en esta ciudad.
El 13 de febrero recibió la tajante orden de devolver la vivienda No. 165 por no estar habitándola ella, sino una inquilina que le pagaba 200 córdobas el mes, con el fin de que le cuidara la casa. La ONG cuestionada asignó a la alquilante la casa confiscada.
Cáceres afirmó que estaba viviendo donde su mamá, en el barrio Pueblos Unidos, ya que su niño es asmático y utiliza un nebulizador eléctrico para calmarle el cansancio, y el “María Auxiliadora” pasó mucho tiempo sin tener el luz eléctrica.
“Aun así estuve viviendo como tres meses, y me salí porque se me metieron a robar, después al tiempo regresé y volvieron a meterse; llevé a mi hermana y siguió el robo, porque los ladrones creen que yo manejaba dinero, porque miraban que mi marido llegaba en un carro”, relató.
Funcionaria del organismo con decisión radical
Esa inseguridad obligó a Sonia a volver a la casa de su progenitora; pero con el sueño de volver a vivir en su casa le agregaba mejoras que hasta ahora suman unos 32 mil córdobas, consistentes en muros laterales y frontales de concreto y ladrillo cuarterón, cerca de madera, instalación eléctrica y siembra de árboles frutales que trajo desde San Juan del Sur.
“Yo le expuse toda mi situación a la encargada de la Fundación para que me diera otra oportunidad, pero me dijo que eso no era problema para ellos”, lamentó.
La afectad dijo que no descarta una demanda judicial contra la ONG, “porque es injusto lo que han hecho conmigo, cuando yo pagué los 7 mil 40 córdobas que me correspondían”, apuntó Sonia, mostrando el recibo de caja No. 0576 que le extendieron en concepto de cancelación de vivienda.
Janeth Ruiz López, encargada de proyectos en la Fundación, confirmó que las casas las quitan a todos los beneficiarios que violan las condiciones del Fosovi. “Esas casas no pueden ser alquiladas, vendidas ni dárselas a otras personas para que se las cuiden. Yo creo que es una buena medida que han tomado (Fosovi e Invur) porque a veces sucede, como se ha visto en otros proyectos, que las casas las venden”, esgrimió.
Dijo que son como ocho personas las que han presentado el problema de la ocupación de sus casas, y que las 192 restantes, aun sin agua, han estado viviendo en el barrio. “Hay algunos que argumentan: ‘Yo vivo en la casa’, y es mentira, yo hasta de noche he ido”, refutó.
Sobre la escrituras, dijo que la entrega se había atrasado por la tardanza en el Registro Público de la Propiedad.