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Río Coco sin agua y sin arena

* Con el material blanquizco muchos capitales han florecido en empresas de construcción en Las Segovias, pero en detrimento del precioso recurso hídrico, casi extinguido del cauce del gran coloso

Leoncio Vanegas

OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
Por enésima vez, las autoridades edilicias, con el auxilio policial, expulsaron a los areneros estelianos y de otros lugares de la región del cauce del río Coco, en el trayecto jurisdiccional de este municipio.
Los camioneros fueron capturados in fraganti el último martes, cargando el material del cauce la lánguida corriente del río, acción que provoca el secamiento del recurso hídrico e impide la regeneración de su propio bosque de galerías.
Los areneros fueron obligados reacomodar el recurso en el mismo punto de donde lo habían extraído.
“Si no lo hacen, vamos a detenerlos para acusarlos ante la Fiscalía Ambiental para que respondan por el delito ambiental que comenten”, advirtió la vicealcaldesa Jilma Rodríguez, quien fue drástica con los areneros.
Con la Ley Especial de Delitos contra el Ambiente y Recursos Naturales en mano, la funcionaria edilicia les leyó los artículos que violaban con tal actividad, y la prisión y multas a que se arriesgaban, sin descartar el decomiso de bienes.
Los afectados protestaron por la radical determinación, aun cuando la alcaldía se beneficiaba con los 25 córdobas por metro cúbico que pagaban los areneros. Además que la transportación de arena es su única fuente de trabajo y asegura la actividad constructiva en la región.
Rodríguez dijo que la prohibición de extraer el material de sílice se ha venido comunicando desde hace dos años. Dijo que los estelianos, además de socavar el cauce del río, traían basura que depositaban en las riberas.

Pondrán a un guarda-río
Macuelizo es el municipio que tiene este recurso en abundancia, pero los areneros prefieren la arena ocotaleña por su alta pureza.
Agregó que con los areneros locales realizarán una reunión para que mediante asistencia técnica se aproveche el recurso de manera racional y ordenada. “Y también nos ayuden a cuidar el río, a que no permitan que otras personas lleguen a despalar y a ensuciar el río con desechos inorgánicos”, recalcó.
Además de funcionarios de la Secretaría Ambiental de la comuna, un técnico del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) se personó al lugar a recabar datos, pero no quiso opinar si la institución abriría procesos administrativos contra los conductores de los camiones que llevaban el material.
Las autoridades edilicias prometieron designar a un guarda-río, que a lomo de caballo vigilará la arteria hídrica para que los depredadores no la continúen degradando.
Con el material blanquizco muchos capitales han florecido en empresas de construcción en Estelí y en esta cabecera departamental, pero en detrimento del precioso recurso y de su fauna, pues ésta agoniza por el secamiento del gran coloso.