Departamentos

De la escasez a la abundancia de agua


Róger Olivas

La campesina Ana María Quiroz no camina un kilómetro para abastecerse de agua en baldes y bidones, porque ahora, junto a 36 personas de la comarca Paso Hondo, jurisdicción de Santo Tomás del Nance, tiene el vital líquido las 24 horas del día.
Danilo Ríos dijo a EL NUEVO DIARIO que aportaron mano de obra para la construcción de un mini acueducto, cuyo manantial está a tres kilómetros en una zona desprovista de vegetación y en extrema pobreza.
“La situación era bien crítica, recorríamos largas distancias para conseguir un poco de agua en quebradas. En marzo y abril sufríamos más porque son los meses fuertes del verano. Hoy estamos contentos porque nos sobra el vital líquido”, aseguró el labriego.
Conscientes de preservar la fuente, los habitantes de Paso Hondo reforestaron con diferentes especies maderables el lugar y constituyeron un Comité de Agua Potable (CAP).
Por su lado, Secundino Díaz Canales, habitante de la comarca El Ojoche, jurisdicción de Somotillo, quien compuso una canción a favor de la preservación del medio ambiente, expresó que 135 familias aportaron mano de obra para la construcción del miniacueducto por gravedad, que garantiza el vital líquido --el cual es de óptima calidad-- de forma permanente.
“Es la obra pionera que inició el 17 de diciembre de 2004 y concluyó en 2006. Pedimos perdón a los árboles porque los habíamos macheteado, ahora los protegemos y mantienen la humedad y el manantial”, apuntó.
Reforestación
Con apoyo de Save The Children, los favorecidos sembraron 350 árboles de la variedad ojoche, y estructuraron un Comité de Agua Potable (CAP), el cual asegura el funcionamiento de la obra.
Los beneficiados agradecieron al organismo canadiense Cambio para los Niños que financió la obra, la cual fue ejecutada por el Centro Humboldt y el Bloque Intercomunitario Pro Bienestar Cristiano.
Cuantiosa ayuda
Shelaine Sparrow, representante de Cambio para los Niños, calificó de exitosa la primera fase con la construcción de 24 obras conocidas como pozos perforados, miniacueductos por gravedad y miniacueductos por bombeo y combustión, valoradas en US$228,000 en beneficio de más de tres mil habitantes pobres de la zona norte de Chinandega y León.
La cooperante anunció la segunda fase que costará US$480,000, la cual iniciará en marzo del corriente año, y durará dos años, en beneficio de cientos de familias de cincuenta comarcas pertenecientes a los municipios de Somotillo, San Juan de Cinco Pinos, San Pedro de Potrero Grande, Santo Tomás del Nance, San Francisco de Cuajiniquilapa, Chichigalpa, Quezagualque y Condega.
Una de las poblaciones asistidas será Ceiba Herrada, perteneciente al municipio de Santo Tomás del Nance, donde instalarán un miniacueducto por gravedad valorado en US$8,000, el cual beneficiará a 70 familias.
Guillermo Soriano Sánchez y Virginia Espinal, habitantes de ese lugar, relataron que diario recorren un kilómetro para conseguir un poco de agua, y los niños la cargan en bidones.
Añadieron que junto a los otros pobladores aportarán trabajo voluntario para construir el proyecto de agua potable, la cual preservarán con planes de reforestación.
Cumplirá petición
“Estoy contenta de estar aquí para anunciarles que su petición será cumplida. Observar el despale y la escasez de agua me da más energía para ayudar a estas personas”, manifestó Sparrow.
Ella estuvo acompañada por funcionarios de la Industria Canadiense Flame, quienes constataron la calamidad que enfrentan los lugareños, y contribuirán económicamente.
Pedro López, representante del Centro Humboldt, afirmó que también han recibido cooperación de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (ACDI), Industrias Flame y otros donantes.
Reconoció el aporte de mano de obra, reforestación, terrenos, acarreo de materiales y mantenimiento de las obras por parte de los favorecidos. Reveló que capacitan a 16 Comités de Agua Potable (CAP), cada uno conformado por siete miembros.