Departamentos

Un veterano luchador evoca el 22 de enero


Un sobreviviente de la masacre del 22 de enero de 1967, nacido en Niquinohomo pero residente desde hace muchos años de El Viejo, donde es un próspero empresario de la ganadería y la camaronicultura, recordó en estos días, con mucha nostalgia, la gesta popular encabezada por los doctores Fernando Agüero y Pedro Joaquín Chamorro.
Don Roberto Alvarado Benavides recuerda nítidamente sus peripecias de aquel aciago domingo, cuando la multitudinaria manifestación de la Unión Nacional Opositora fue aplastada por la Guardia Nacional de los hermanos Luis y Anastasio Somoza Debayle en la Avenida Central o Roosevelt de la vieja Managua.
Único de diez hermanos que no es profesional, Alvarado dice que se metió a la lucha contra la dictadura de Somoza estando todavía en primaria. Sufrió persecuciones y encarcelaciones junto a otros compañeros, muchos de los cuales fallecieron sin ver el derrocamiento de la tiranía, y el clímax de su lucha fue su participación en aquella famosa manifestación.
Pero después de 1969, especialmente cuando Agüero pactó con Somoza, Alvarado se retiró para siempre de la política y se dedicó a sus negocios hasta el día de hoy en la ciudad de El Viejo, donde recuerda con cariño a viejos amigos y compañeros de lucha como su coterráneo de Niquinohomo, el doctor Rolando Avendaña Sandino, el periodista William Ramírez, al que dice haber llevado al diario La Prensa, lo mismo que a don Frank Arana Valle, José Adán Baltodano, Oscar Peralta, Armando Urbina Vásquez y el profesor Ricardo Trejos Maldonado.
En su mansión de casi media cuadra de largo, en el sector sureste de El Viejo, don Roberto Vive con sus hijas Carmen y Consuelo, profesionales de la Medicina. Uno de sus hijos fue asesinado recientemente por causas todavía desconocidas. Y desde el lugar donde dirige sus negocios de ganado y camarón, envía un afectuoso saludo a todos sus amigos y compañeros de lucha que sobreviven.
(Colaboración de E. Martínez Moreno)