Departamentos

Experto no ve con buenos ojos el turismo de residencia

* Ciudadelas casi fantasmas. Entre los problemas están el impacto al medio ambiente para construirlas y el ofrecimiento de plazas temporales

Lesber Quintero

RIVAS
De acuerdo con un estudio realizado por un experto internacional en planificación turística sostenible, el turismo residencial puede ocasionar más efectos negativos que positivos, y a la vez dejó entrever en una nota de prensa que la mayor parte del tiempo estas lujosas ciudadelas son casi fantasmas.
El estudio lo realizó Matthias Beyer y fue solicitado por la Asociación de Municipios de Rivas (AMUR), y en él se presentan los posibles impactos económicos, ecológicos y socioculturales del desarrollo turístico residencial para el departamento rivense. Los resultados de la investigación fueron presentados en Rivas, y en su trabajo Beyer incluyó las experiencias del turismo residencial que se vive en países europeos y el que se vive en el litoral del Pacífico de Nicaragua.
Viviendas propias
para uso temporal
Según la nota de prensa, este tipo de turismo se comprende como una actividad económica que se dedica a la urbanización, construcción y venta de viviendas que conforman el sector extrahotelero, cuyos usuarios las utilizan como alojamiento para veranear o residir de forma temporal, y por ende, se señala que son extranjeros.
Urbanizaciones carentes de actividad
Es por ello que el especialista señala en la nota de prensa que muchos de los usuarios ocupan sus viviendas sólo en sus períodos vacacionales. “En la temporada baja las zonas urbanizadas se encuentran completamente vacías de turistas”, dice el experto, y por esto estima una significativa creación de empleos directos sólo para un corto plazo y a través de obras de construcción.
Otro aspecto económico que se menciona como parte de los resultados de la investigación es que los turistas residenciales tienen menos gastos, ya que Beyer señala que en Europa el gasto promedio de un turista alojado en un hotel es de 124.22 dólares diarios, mientras que el turista de residencia gasta sólo 45.09 dólares.
El experto a la vez señala que en el departamento de Rivas se tiene que evitar un desarrollo desordenado e ilimitado, y se debe impedir que el turismo residencial sea permanente, para que no se destruyan poco a poco las bases de la propia industria turística y el medio ambiente.
Alto consumo de agua
Entre los efectos negativos del turismo residencial también se detalla que se “ha desatado un alto consumo de agua potable, la degradación del paisaje, la reducción de la biodiversidad local, el aumento de la erosión y la desertificación, el incremento de la contaminación del suelo y de aguas, entre otros”.
Al final el experto recomienda enfocarse estratégicamente mucho más en el desarrollo de productos turísticos competitivos y de alta calidad, basados en el fomento a las pequeñas y medianas empresas y aprovechando el gran potencial para otros tipos de turismo, como el ecoturismo, turismo comunitario y rural, entre otros.