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Restauran retablo de parroquia Santa Ana

* Estará listo en febrero de 2007 y tiene un costo de 15 mil dólares

Róger Olivas

CHINANDEGA
El avance en la restauración del maravilloso retablo mayor de la parroquia de Santa Ana de esta ciudad, a cargo del italiano Horacio Petracunne, fue presentado a la feligresía por la Fundación Coen, que patrocina esta obra.
Con 30 años de experiencia, Petracunne dijo a EL NUEVO DIARIO que hace nueve meses quedó fascinado con la belleza del retablo, por lo que decidió restaurarla con técnicas que datan de hace 400 años.
El italiano llegó al país contratado por el padre Marcos Dessy para restaurar con ojivas de oro dos pequeños altares en la iglesia El Pilar, de Chinandega, y dijo que los métodos utilizados en la reconstrucción perduran por muchos años, y mantienen su esplendor inicial. Explicó que al momento ha reconstruido y saneado la parte estructural de la madera con procedimientos contra el moho y la humedad.
“Estoy seguro de que cuando termine la restauración este retablo será uno de los más preciosos de Nicaragua, por eso comparto con mucho gusto mi arte”, expresó el reconstructor.
Sustancial aporte de la feligresía
Monseñor Jaime Ramos Flores, párroco de Santa Ana, aseguró que los feligreses aportaron 15,000 dólares para la restauración del retablo, la cual finalizará en febrero de 2007.
El sacerdote dijo que para la Iglesia Católica la rehabilitación de la imagen significa reconocer la obra artística heredada por los antepasados para mostrar los misterios de Dios.
“Las cosas bellas que vemos en nuestras iglesias son medios que nos ayudan a elevar el alma. Un retablo tan precioso olvidado en el tiempo y lleno de moho no llama la atención, porque las cosas de Dios deben ser nobles y dignas, por eso ponemos alma, vida y corazón para rehabilitar nuestro retablo”, manifestó el eclesiástico.
Por su lado, Vittoria Peñalba, funcionaria de la Fundación Coen, destacó el aporte monetario de los fieles católicos, y como institución contribuyente rendirá cuentas de los fondos aportados.
Riqueza histórica
Arturo Cano, artesano de metal tallado, relató que el retablo mayor de Santa Ana es una obra de autóctonos que data de 1776, el cual tiene un monograma con el nombre de Felipe, en castellano antiguo, el probable artesano.
Añadió que la obra fue auspiciada por el sacerdote Isaac Azofeyfa, quien solicitó permiso al obispado para utilizar 300 pesos de oro que estaban en depósito en la cofradía de San Benito y otros 300 que prestó a la cofradía de la Inmaculada Concepción de María, de El Viejo.