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Celebran salud mental en medio de carencias

* Se hacen esfuerzos, pero hay mucho por hacer, dice directora de Centro de Asistencia Psicosocial de Occidente

Róger Olivas

Recientemente se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, el cual fue dedicado este año a la prevención de la enfermedad mental y lucha contra el suicidio, que afecta principalmente a personas cuyas edades oscilan entre 15 a 35 años.
En Chinandega, la segunda ciudad en importancia económica del país, varios enfermos de diferentes edades deambulan por las calles y mercados en busca de comida ante el abandono de sus familiares.
Estas personas tienen una luz de esperanza ofrecida por el Centro de Atención Psicosocial (CAP), del Ministerio de Salud, Alcaldía y comerciantes de los mercados, quienes les suministran medicinas y alimentos.
La psiquiatra Maritza Sampson, responsable del CAP, dijo a EL NUEVO DIARIO que celebraron por anticipado esa fecha con un sencillo acto en el cual se presentaron estadísticas y una breve reseña de los riesgos del suicidio, eligieron la nueva junta directiva de la Asociación de Pacientes de Salud Mental, disfrutaron de un vídeo recreativo y degustaron un almuerzo.
En estas actividades Sampson, junto a su equipo de trabajo, sensibilizó a familiares de los 200 pacientes residentes en el departamento de Chinandega para que mantengan un estilo de vida saludable y no los consideren como una carga.
“Hemos conseguido desde hace varios años que no sean internados en el Hospital Psiquiátrico y son atendidos directamente por sus familiares”, aseguró.
Escasez de medicamentos
La doctora Sampson afirmó que en el CAP hay escasez de medicamentos para las personas que sufren trastornos mentales y recurren para solventarla ante Organismos No Gubernamentales.
Sin embargo, no es suficiente porque hay necesidad de medicinas como la Ristordal, que cuesta mil 800 córdobas. “No hay Diazepan, no hay Anatensol, sólo tenemos Aloperidol”, lamentó.
Tampoco tienen vehículos para movilizarse a los 13 municipios del departamento y requieren de al menos diez psicólogos para funcionar a toda capacidad.
En el CAP laboran dos psiquiatras, dos psicólogos, tres auxiliares de enfermería y una secretaria, quienes atienden a personas que sufren crisis de adolescencia, problemas de aprendizaje, adictos al alcohol, víctimas de violencia intrafamiliar, embarazadas, con padecimientos mentales, entre otros.
Por otro lado, dijo que gestiona ante el ONG Moví Mundo y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la construcción de un módulo en el Sistema Penitenciario Regional de Occidente, con sede en Chinandega, para la atención especializada de los dementes que son condenados.
Repararon edificio
Manifestó la psiquiatra que la Asociación de Pacientes Mentales aportó 20 mil dólares y el Ministerio de Salud, 3 mil en la construcción del edificio que ocupa el Centro de Atención Psicosocial.
En ese lugar el personal del CAP atiende con terapias a esquizofrénicos y maníacos depresivos, quienes se recuperan paulatinamente y son apoyados por sus familiares con rifas, kermesses, entre otras actividades para el mantenimiento de esa entidad.