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Haciendo arte con pedazos de palo y bejuco


Lesber Quintero

POTOSÍ, RIVAS -Los bejucos y pedazos de palos que para muchos son inservibles, están siendo transformados por dos hermanos originarios del norte del país, en bellas obras de arte, las cuales son tan apreciadas y llamativas que muchos las compran para comercializarlas en Costa Rica, Panamá y hasta en Estados Unidos. Dichas obras adornan el kilómetro 90 de la carretera Rivas – Nandaime.
Estos ingeniosos artesanos, originarios de Estelí, son Marcos Antonio Zeledón, de 69 años, y su hermano Ernesto, de 65. Desde hace más de dos años ambos se trasladaron con sus respectivas familias a la comarca Pica Pica, del municipio de Potosí, y ante la falta de empleo procedieron a dedicarse a tallar en madera figuras de todo tipo de animales y a la fabricación de muebles, los cuales comercializan a orillas de la carretera.
Según don Marcos Antonio, estos trabajos elaborados por sus propias manos y las de su hijo y un nieto de 14 años, son las que hasta la fecha le brindan el sustento de cada día a su familia; igual situación ocurre con su hermano Ernesto, quien habita a la par de su casa.
Desde unicornios hasta dinosaurios
Entre las obras de arte elaboradas por estas familias destacan gansos, cisnes, unicornios, garzas, caballos, carretas haladas por bueyes y hasta dinosaurios. En cuanto a muebles, don Ernesto, “armado” de bejucos y trozos de madera, elabora un juego similar al de los sofás, y pintorescos asientos, los cuales son comprados casi de inmediato por propietarios de bares y restaurantes.
Según don Marcos Antonio, la mayoría de sus clientes son nicaragüenses que al pasar por la carretera, hacen un alto al sentirse atraídos por sus obras, "pero también nos visitan muchos clientes de Estados Unidos, Suecia y China, y en el caso de los nacionales, los vienen a comprar para ir a revender las obras a Catarina, Costa Rica, Panamá, y hasta a los Estados Unidos", explicó.
Precios asequibles
Los artesanos detallaron que los costos de sus obras van desde los 300 a 500 córdobas en cuanto a animales; mientras que la elaboración de un sillón, que va acompañado de su mesita y dos sillas, cuesta mil 500 córdobas.
De acuerdo con don Ernesto, para la elaboración de un sillón se tarda dos días. Agregó que el material que usa son bejucos de papa miel, rompe mano y bejuco blanco. "Los bejucos los pelamos, luego los secamos y lijamos; posteriormente forramos los sillones y sillas, cuyos marcos son elaborados con madera seca, y al final barnizamos todo el mueble", manifestó.
En tanto, Marcos Antonio indicó que para elaborar una pareja de cisnes tarda un día, y su materia prima es especialmente pedazos de palos secos de acetuno, guásimo y chiquirín. Según él, lo primero que hace es cortar el trozo de palo, para luego darle la figura del animal que pretende crear. Una vez que logra tallar la imagen, procede a sellar las extremidades con aserrín y pega, y finaliza su obra dándole el color indicado a cada figura.
Ambos hermanos señalaron que sus obras no perjudican ni atentan contra el medio ambiente, ya que aseguran que el bejuco es una maleza que perjudica a los árboles, "y aun así nosotros compramos por rollo los bejucos, y la madera que usamos es de árboles caídos", explicó don Marcos Antonio, quien antes se dedicaba a la albañilería.
Al final, indicó que su trabajo es algo hereditario de la familia Zeledón, y según él, desde pequeño se dedicaba a tallar figuras en piedra, pero es hasta ahora que usa su arte para ganarse la vida. Asimismo, señaló que carecen de apoyo financiero, y por eso laboran casi con las manos, "ya que todo lo hacemos con machete, serrucho, martillo y un formón", concluyó diciendo este ingenioso artesano, quien con sus obras hace que todo el que pase por el kilómetro 90 de la carretera Rivas - Nandaime, tire un vistazo hacia sus creaciones.