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Desarrollan programa de comercialización de soya

* Proyecto “Nutrisoya” en breve permitirá mejorar calidad del empaque

Alberto Cano

Exquisitos derivados de la soya están comercializando mujeres de Güisquiliapa, gracias al apoyo que reciben del Programa de Desarrollo Económico de la Región Seca de Nicaragua (Prodesec), adscrito al Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el cual también trabaja en los municipios de Villa El Carmen y San Rafael del Sur, en Managua.
Doña Elisa Orozco Guzmán, Presidenta de la asociación “Manos unidas para mejorar el futuro”, la cual tiene a cargo el proyecto “Nutrisoya” en Güisquiliapa, dijo que antes de recibir el respaldo de Prodesec, las diez mujeres que integran el colectivo confiaban en que alguna institución las iba a apoyar, y ahora ven la posibilidad de salir adelante, porque con el financiamiento recibido ya compraron molinos, una tostadora, mejoran el local donde funciona el negocio y esperan muy pronto poder empacar con sello de calidad lo que están produciendo.
Expandirán mercado
La libra de cereal y pinolillo, expresó la señora Orozco, la venden en 15 córdobas, y por el momento están abasteciendo a las pulperías locales. Con el apoyo que recibieron de Prodesec esperan mejorar la producción y calidad del producto para expandir el mercado.
Apoyo a sastres y
costureras en El Rosario
En El Rosario, el mismo programa está apoyando a una buena parte de sastres y costureras que mueven la actividad comercial en este municipio, y el financiamiento de casi 12 mil dólares no revolvente, pero una contrapartida, permitirá a los artesanos aumentar los volúmenes de producción y calidad del vestuario que se vende, principalmente en los mercados capitalinos. En éste y otros municipios de Carazo, Prodesec apoya la crianza y venta de ovejas pelibuey, la producción y venta de productos lácteos y sus derivados, y hasta a la producción de rosquillas. La inversión en este departamento supera los 500 mil córdobas.
Carazo también atiende Villa El Carmen y San Rafael del Sur, y en la comarca La California, varones y mujeres se unieron para formar un colectivo de diez personas dedicadas a sembrar hortalizas y a preparar encurtidos, siendo beneficiadas con 70 mil córdobas, dinero que, según doña Ana María Mendoza, cayó como bendición para todo el colectivo.