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Racionamiento acorta estadía de los turistas

* ¿Quién responde por estos daños a la economía nacional? * Hospedajes reajustan sus tarifas por falta de condiciones * Turistas informan de racionamiento en otros países

GRANADA
El ruido emitido por las plantas de energía, la falta de agua para asearse o el simple hecho de no poder dormir cómodamente por la falta de un abanico son algunos de los factores que están provocando el acortamiento de las estancias de turistas extranjeros en los hospedajes de Granada.
Agosto fue un mes muy agitado en la ciudad, especialmente porque, además de turistas extranjeros, fue visitada por turistas nacionales que llegaron de todo el país a celebrar las fiestas patronales. Los hospedajes estuvieron tan llenos durante las primeras dos semanas que muchos negocios enviaron huéspedes a casas de alojamiento y aun así la demanda excedió los espacios.
Sin embargo, estos negocios, a raíz de los problemas de racionamiento de agua y energía, luego de concluidas las fiestas atípicamente experimentaron una recesión.
Para la industria turística septiembre no es muy buena temporada, pero este año muchos dueños de hospedajes aseguran que han bajado drásticamente su funcionamiento de un 60 por ciento, que es lo normal, hasta un 30 por ciento.
Hospedajes afectados
Sin lugar a dudas, los negocios más afectados han sido los hospedajes que alojan a turistas “mochileros”, quienes tienen largos itinerarios viajando por diferentes países del continente, por lo que normalmente para ajustar sus presupuestos recurren a ofertas donde las tarifas oscilan entre cinco y 20 dólares por noche, y se les brinda comodidades como abanico, Internet o lavandería.
“Los turistas vienen y lo primero que preguntan es por planta eléctrica y tanque. Si hay, se quedan; si no, buscan otra parte”, dice Eddy Gazo, administrador del Hostal Oasis, quien a su vez manifiesta que el hecho de que ellos tengan una planta eléctrica no les asegura el negocio, porque el ruido emitido por la planta hace que los huéspedes después de un par de días terminen por incomodarse, por lo que acortan sus estancias.

De 5 días a sólo
uno de permanencia
Los turistas extranjeros normalmente permanecen de cuatro a cinco días en Granada, ya que no sólo toman tiempo para visitar lo que la ciudad les ofrece, sino también la utilizan como “centro de operaciones” para visitar los volcanes, las isletas o el mercado de artesanías de Masaya; no obstante, expresa Gazo que ahora los racionamientos provocan que la gente ni siquiera tenga las condiciones para sus giras, y arguyen que la falta de condiciones no les permiten dormir bien o asearse, por lo que deciden continuar su viaje el día posterior a su ingreso.
También baja itinerario
La ruta de turistas mochileros sigue casi siempre su itinerario por León, Granada, Ometepe y San Juan del Sur, y viceversa, pero ahora sus estancias se limitan a permanecer solamente en uno de estos cuatro lugares.
Edwin Leiva, administrador del Hospedaje Central, señala que el problema puede agravarse aún más, debido a que los turistas que se marchan empiezan a informar sobre el problema a otros turistas que se encuentran en Costa Rica o en otros países, por lo que la mayoría llega ya informada y se limita a hacer escala por Nicaragua, pero ya sin un programa alterno de visitas.
Faltan comodidades
Algunos establecimientos han puesto rótulos en sus entradas indicando el problema del racionamiento de los servicios básicos. Sin embargo, los turistas a la vez se han visto regulados por los mismos propietarios de hospedajes en el uso de sus equipos eléctricos, por lo que ha provocado que éstos reclamen la falta de comodidades a los propietarios, quienes se han visto obligados reajustar sus tarifas.
Actualmente Tom Barner, propietario del hospedaje Barba del Mono, tiene a la venta su negocio; y aunque argumenta que la venta aduce a otras razones, los racionamientos de los servicios que según ha escuchado “son un problema a largo plazo” le han reafirmado que está tomando la decisión correcta.
“Nosotros hemos perdido pocos clientes, pero no dependemos tanto de la energía como lo hacen los cyber cafés o las heladerías”, refiere Barner, quien agrega que a la vez se ha negado a adquirir una planta eléctrica porque para él eso “sería una derrota”.
Los negocios de servicios en su totalidad se están viendo vulnerables ante la situación, ya que muchos restaurantes necesitan de la electricidad en la elaboración de ciertos platos y bebidas. Los bares y discotecas también dejan completamente de operar, por lo que no se pueden satisfacer las demandas de turistas y locales.