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Tradiciones leonesas


León -Una de las costumbres más significativas que aún persiste en las familias leonesas en general, es sentarse tranquilamente en sillas mecedoras en las aceras de las casas para descansar y disfrutar de la tranquilidad que te ofrece la ciudad colonial más segura en nuestro país.
Pero otras costumbres leonesas se han perdido producto de la influencia extranjera, sin embargo, siguen vivas en el recuerdo de muchas personas como Mario Cruz Sánchez, artista e historiador leonés, que recuerda claramente la costumbre de su abuela materna en el período de Semana Santa: “Ella acostumbraba pegarle con un chilillo o una delgada rama de jícaro a todos sus nietos para que supuestamente crecieran un poco más, e igualmente procedía a golpear repetidamente con un garrote los diversos árboles frutales para que estos tuvieran una excelente producción”.
Peregrinación conmemorando erupción del Momotombo
Algunos rescatadores culturales como Pablo Medrano, miembro del Consejo Indígena de Ancianos de Sutiaba, en León, impulsa, la peregrinación que hicieron hace más de 400 años desde León Viejo, los habitantes que huían de la erupción del volcán Momotombo. Todos los años se recuerda esta significativa fecha con el encuentro y recibimiento que ofrecieron en ese entonces, miembros de la comunidad indígena de Sutiaba a centenares de peregrinos en el sector de San Sebastián.
“Es importante que conservemos vivas nuestras costumbres, pero mucho más importante es que fomentemos en las nuevas generaciones, las tradiciones folclóricas y las celebraciones religiosas que nos identifican como leoneses y nicaragüenses”, expresó Mario Cruz Sánchez.
Entre estas expresiones culturales sobresalen: el baile del Toro Huaco, que acompaña a la procesión de San Jerónimo; el baile de Los Mantudos, que acompaña a la procesión de la Virgen de Guadalupe; la gente que grita: ¿Quién causa tanta alegría? Para que le contesten: ¡La Concepción de María!, durante la celebración de la Purísima, el 7 de diciembre, o en la Purísima de penitencia a la Asunción de María, el 14 de agosto de cada año.