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Rosita festeja Santa Rosa de Lima

* Su vida la dedicó a la causa de Jesús, y el día en que su madre la reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, santa Rosa de Lima le contestó: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús”

Moises Centeno

Las Minas, Raan
Feligreses católicos cargarán la imagen de santa Rosa de Lima, Patrona de los habitantes de Rosita, en una tradicional procesión por la principal calle de esta ciudad, que culminará en la iglesia, a la que acudirán cientos de parroquianos y familiares de niñas, niños y adolescentes que recibirán el sacramento de la comunión en la misa de la noche de hoy miércoles, día consagrado a santa Rosa de Lima.
Los obispos Pablo Schmidt y David Zywick, así como el padre Lucío López, acompañarán la procesión que se distingue con velas y cohetes.
En esta localidad, santa Rosa de Lima es festejada los últimos diez días de agosto con diversas actividades religiosas y recreativas, como las mañanitas, dianas, novenas en los barrios, actos culturales, juegos de encostalados, palo lucio, fiestas danzantes y elección de la Reina de las Fiestas Patronales.
Además de los tradicionales encuentros deportivos de baloncesto, voleibol y softbol, entre representaciones de Bilwi, Waspam, Siuna, Bonanza, Prinzapolka y el anfitrión.
En el municipio las fiestas patronales se realizan con tranquilidad. El jefe de la Policía Nacional, Capitán Jaime Chavarría, informaba que hasta ayer no registraban incidentes.
Biografía
Santa Rosa de Lima nació el 30 de abril de 1586 en el modesto hogar formado por don Gaspar Flores y doña María de Oliva. Sucedió en la calle Santo Domingo, a espaldas del Hospital Espíritu Santo, a los 51 años de la fundación de Lima, “Ciudad de los Reyes”, siendo virrey don Fernando Torres de Portugal.
Una anciana limeña profetizó el advenimiento de la santa a través de una estrella que apareció sobre el cielo de Lima.
Nombre de pila fue Isabel
Fue bautizada con el nombre de Isabel, en homenaje a su abuela materna, pero, posteriormente, a solicitud de su madre, se le cambió por el de Rosa, debido a la belleza que reflejaba su rostro.
Estando en Quives, provincia de Canta, en el noreste de Lima, donde su padre administraba temporalmente una mina de plata del distrito de Arahuay, fue confirmada por el arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo, Segundo Arzobispo de Lima, en el villorrio de Quives (Canta) en 1597.
Ingresó en la Tercera Orden de santo Domingo, tomando a santa Catalina de Siena como modelo de servicio a los necesitados.
Recibió el hábito de la Tercera Orden de santo Domingo el 10 de agosto de 1606 en el convento del mismo nombre.
Desde temprana edad comenzó a practicar penitencia, cargando sobre sus hombros pesados troncos como si llevase la cruz.
Así, entre rígidos ayunos, tras oprimirse el cuerpo con pesadas cadenas y lacerarse la piel con trozos de vidrio o ceñirse en la frente una tosca corona con púas de clavos, transcurría entre rezos en la ermita de adobe que construyó con la ayuda de su hermano Fernando.
Lavaba pies a mendigos
Era tanta la bondad de la santa, que al primer mendigo o enfermo que encontraba lo invitaba a su casa, donde le lavaba los pies y de alguna manera le aliviaba su hambre, sed o enfermedad. Igualmente atendía a los niños desvalidos, llegando a donar parte de su indumentaria con tal de amenguar el frío de muchos necesitados.
Entre sus principales virtudes se señalan la caridad, también la obediencia, que practicó desde niña hasta los últimos momentos de su vida.
Durante los últimos tres meses de su vida fue hospedada en la casa de la familia del contador Gonzalo de la Maza, retirada en la casa de su bienhechora María de Uzátegui.
Rosa falleció el 24 de agosto de 1617, a los 31 años. Está enterrada en la iglesia Santo Domingo. El papa Clemente IX la beatificó en 1668.
Y en 1670, por obra del papa Clemente X, Rosa se constituyó como Patrona de toda América, Filipinas e Indias Occidentales. El 11 de agosto de 1671 se le canonizó y proclamó santa en la Capilla Sixtina del Vaticano.
Es Patrona de la Iglesia de Hispanoamérica y de la Policía Nacional del Perú. En ese país y en Nicaragua su fiesta se celebra el 30 de agosto, y en el resto del mundo católico el 23 de agosto.