Departamentos

Recuerdan a cooperantes

* Fueron tres voluntarios extranjeros y dos nicaragüenses, asesinados en 1986

Francisco Mendoza

La Dalia, Matagalpa
Con música, bailes y canto pobladores del municipio La Dalia conmemoraron un aniversario más del asesinato de tres cooperantes internacionales y dos nicaragüenses en la comarca de Zompopera, departamento de Jinotega.
Todo parecía normal aquel 26 de julio de 1986, los cooperantes se movían por distintas zonas de los departamentos del país, la llamada entonces contrarrevolución sembraba el terror en el campo, a cada momento secuestraban a familias enteras para luego llevarlas a Honduras, de donde tantos hombres y mujeres regresaban convertidos en comandos, debido a que si no lo hacían sus familias pagaban las consecuencias.
Pero eso no atemorizaba a los cooperantes Yvan Leyvraz, de Suiza, Joel Fieux, de Francia, y Berndt Roberhein, de Alemania, quienes junto a los nicaragüenses Mario Acevedo y William Blandón salieron ese 26 de julio a supervisar los proyectos que estaban ejecutando, tanto en Matagalpa como en Jinotega, sin imaginarse que el trabajar por los desposeídos del mundo les iba acostar la vida.
Emboscados
Cuando los cinco hombres pasaban por el sector de Zompopera, departamento de Jinotega, en una vuelta fueron atacados por un grupo de contrarrevolucionarios que dispararon sus armas hasta terminar con las vidas de quienes habían dejado su país de origen para ayudar a los nicaragüenses.
Yvan Leyvraz era electricista y salió de su tierra natal, Suiza, para conocer América Latina y se quedó en Nicaragua trabajando en el Ministerio de la Vivienda, conocido como Minvah, quien se dedicó a la construcción de asentamientos para los campesinos en las zonas de guerra; cuando fue asesinado apenas tenías 32 años.
Joel Fieux tenía 28 años, poseía conocimientos en radio e imprenta y trabajó en el departamento de propaganda del FSLN en Matagalpa. Se movilizaba a los diferentes proyectos para evaluar el avance de los mismos y comunicar a su país cómo avanzaba la cooperación internacional, lo mismo que el alemán Berndt Roberhein, quien dejó su trabajo como ingeniero para cooperar con Nicaragua.
A veinte años que estos cooperantes fueron asesinados, sus compañeros y familiares que asistieron a esta actividad todavía se preguntan por qué muchos campesinos se juntaron a la contra cuando parecían ser los primeros beneficiados por el gobierno revolucionario.
Andrés Faod, dirigente sindical de una de las organizaciones más antiguas de Francia, Confederación General del Trabajo (CGT), fundada en 1890, señaló que en los años ochenta trabajó con los tres cooperantes asesinados, en la reforma agraria, además dijo que a los miembros de esta brigada no les importó dejar su tierra, para poner un granito de arena en el desarrollo de la revolución.
Esos ideales por los cuales murieron sus compañeros cooperantes siguen cosechando frutos, porque ahora la juventud, aunque no los conoció físicamente, los recuerda y siguen sus ideales, finalizó.
La ingeniera Marcia Avilés, directora de la oficina para el desarrollo municipal, aseguró que la finalidad de esta actividad era recordar a esos hombres que sin ningún interés trabajaron por Nicaragua, donde también ofrendaron sus vidas por un futuro mejor.