Departamentos

Retrato de una destazadora famosa de Rivas

* En los 70 era dueña de “chinamos”, que también servían como casa de encuentros en la que los hombres tenían que pagar 75 centavos por cada pieza musical que les concedían las damas

Lesber Quintero

Rivas^oEl haber contado en los años 70 con un “chinamo”, en el cual los hombres tenían que pagar 25 centavos de córdobas para ganarse el derecho de bailar una pieza musical con una dama, y luego dedicarse por más de dos décadas a la matanza de cerdos han hecho de doña Yelba González Arcia todo un personaje de la ciudad de Rivas, donde popularmente se le conoce como la Yelba “Matachancho”, precisamente por su oficio.
Esta alegre señora de voz fuerte, tez clara, cara sonriente y carácter fuerte goza, a sus 60 años, de excelente salud, prueba de ello es que todos los días deja su cama a las dos de la mañana para convertirse en destazadora de cerdos, algo que a simple vista pareciera ser un oficio sólo para hombres.
Según doña Yelba, ella aprendió a destazar cerdos por medio de su marido Gregorio Ampié, “cuando a inicios de la década de los 80 me dediqué a este negocio y desde el comienzo yo me iba fijando cómo mí esposo realizaba todo el procedimiento y al cabo de los años me convertí en la destazadora de los cerdos de mi propio negocio”, explicó.
Agregó que una vez que extrae las piezas del cerdo procede a preparar los chicharrones de concha y carne, y una vez que están listos procede a empacarlos junto con las piezas de carne para trasladarse poco antes de las cinco de la mañana a su tramo que tiene en el mercado municipal de Rivas, donde culmina su día de trabajo después del medio día.^oUn chinamo cargado de historias
Al referirse al negocio que tuvo en los años 70, doña Yelba se mostró sonriente durante se abordó el tema, tras recordar las múltiples historias que surgieron en su “chinamo”, el cual también fue muy conocido en esa época como “chelineado”, debido a que los hombres tenían que pagar un chelín, o sea 25 centavos, para poder tener derecho a bailar una pieza musical con una de las damas que estaban bajo el control de doña Yelba.
Según doña Yelba el chinamo era una especie de cantina y lo tenía en su propia casa de habitación, ubicada en el barrio Juan Bautista Rivera, lugar en cual aún reside. “Para en ese entonces yo tenía bajo mi control de ocho a doce mujeres, especialmente los fines de semana, ellas ganaban un porcentaje por cada pieza bailada y además se le daba dormida y alimentación”, relata.
En tanto algunos rivenses de esa época aseguraron que el lugar también servía como casa de encuentros placenteros, ya que las mujeres vendían “caricias” a quienes lo solicitaban.^oUn punto de referencia
Pero según doña Yelba el negocio lo clausuró a finales de la década de los 70, debido a la guerra que sostuvo el FSLN contra la dictadura de Somoza. A la vez señaló que si le tocara elegir entre los dos negocios en los que se ha inmiscuido, preferiría el de destazadora y comercializadora de cerdos, “ya que uno se desvela menos y se gana más y tiene menos clavos, porque con los bailongos hay heridos, macheteados, se tiene que lidiar con bolos y otros líos”, dice.
Doña Yelba, sin embargo, está clara que ambos negocios son los que le han dado tanta popularidad en Rivas, al punto de que la calle en la que ella vive, en Rivas, se le conoce como la calle de la Yelba “Matachancho”. A la vez, su seudónimo y su casa de habitación sirven como punto de referencia para dar direcciones a taxista, tricicleros y cocheros.