Departamentos

Instalan paneles solares en comunidades mískitas


Fermín López

Puerto Cabezas, Raan
Por primera vez en la historia, los pobladores de las comunidades indígenas de Butku, Hill Tara, Awas Tingni, Sangni Laya y Francia Sirpi en la Costa Atlántica de Nicaragua podrán tener en sus casas luz eléctrica a través de paneles solares.
En total son 367 viviendas de cinco comunidades con dos mil doscientas personas las beneficiadas con este novedoso sistema de servicio eléctrico que fue ejecutado por la Comisión Nacional de Energía junto al Fondo de Inversión Social de Emergencias en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Harold Somarriba, responsable del área de Servicio y Desarrollo Empresarial de la Comisión Nacional de Energía, explicó que este proyecto está diseñado de forma especial para comunidades indígenas y pobres, donde las grandes empresas no quieren entrar, “lo que estamos haciendo es trayendo un proyecto integral que consiste en la energía eléctrica junto a proyectos de producción que vengan a dinamizar la economía local”, explicó Somarriba.
A las viviendas beneficiadas con el sistema de energía se les habilitaron conexiones que les permitirán conectar sus baterías, las que llevan a cargar a un centro cercano a sus viviendas. En cada comunidad existen dos centros de carga, los cuales tienen un valor de 350 mil dólares cada uno, para un total de 4.5 millones de córdobas invertidos en el proyecto.
Según el ingeniero Oscar Aguilar, Gerente del Fondo de Inversión Social de Emergencias en las Regiones Autónomas del Caribe, una de las comunidades más beneficiadas con proyectos sociales ha sido Francia Sirpi, donde el FISE ha invertido un poco más de cinco millones de córdobas en la construcción del puesto de salud, albergue estudiantil, pozos y letrinas, y ahora con este nuevo proyecto “no hay duda de que estamos erradicando la pobreza”, resaltó el funcionario.
Durante la inauguración de los paneles de energía, el ingeniero Oscar Aguilar se refirió a la importancia de que los miembros de la comunidad velen por la buena administración del proyecto, el cual es un pilotaje, debido a que en el futuro se piensa replicar esta misma experiencia en otras comunidades, donde lo único que conocen es el candil o el pino para iluminarse por las noches.
Nasaria Dixon, de la comunidad de Butku, dijo que en 95 años que tiene su comunidad es la primera vez que ellos pueden tener energía eléctrica en sus casas, “vamos a poder hacer nuestros cultos de noche, y no vamos a tener miedo de que un animal entre a la casa y no lo veamos, tal como sucedía antes”, agradeció la comunitaria.
En los últimos dos años se les ha llevado la luz a las casas de 31 comunidades de la ribera del Río Coco, con un costo de 20 millones de córdobas, y ahora se suman a estas otras cuatro con un costo de 4.5 millones de córdobas, beneficiando a miles de indígenas que habitan en zonas alejadas y de difícil acceso.