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Obispo Hombach ordena 5 sacerdotes


Leopoldo López

Granada
El obispo de la diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach, ordenó como sacerdotes a cinco diáconos en la Catedral de la Inmaculada Concepción de María, de esta ciudad, durante una solemne misa en la que estuvieron presentes el clero de las diferentes parroquias del departamento y centenares de católicos.
A la ordenación sacerdotal también asistió monseñor Leovigildo López Vitoria, Obispo emérito de Granada, quien acompañó a Hombach a celebrar la Eucaristía en la que llamaron a los nuevos ministros de Cristo a ser siempre servidores de los demás en medio de un mundo difícil; además, a llevar el mensaje del Evangelio a las personas, para lo cual el sacerdote tiene que actuar un poco moderno y a la antigua.
El prelado dijo durante su homilía que “el sacerdote es el ministro del Señor, el que ofrece ante Dios ese sacrificio de cuidar y predicarle al pueblo de Jesús las enseñanzas que nos heredó”.
Los nuevos sacerdotes, ordenados el pasado fin de semana en la Catedral de la Inmaculada Concepción de María, son los diáconos Oswaldo de Jesús Sándigo Hernández, Walter José Mejía Lacayo, originario de Granada; José Ramón Gómez Huete, Sergio Antonio Álvarez Alemán y Roberto Álvarez Potoy.
El nuevo sacerdote Oswaldo de Jesús Sándigo Hernández, de Camoapa, Boaco, dijo a EL NUEVO DIARIO que recibir esta ordenación era una alegría que confirma el llamado que le hizo el Señor. “Yo creo que todos los cristianos estamos en la santidad, nada más que de una manera distinta”.
El padre José Ramón Gómez Huete, de la parroquia de San Lorenzo, municipio de Boaco, expresó: “Es una gracia que se nos regala a través de este sacramento del sacerdocio, para ser ministros de Cristo y conducir a su pueblo”.
Roberto Álvarez Potoy, de la Isla de Ometepe, parroquia San Diego de Alcalá, recibe el sacramento de su investidura de sacerdote como una oportunidad que le dio Jesús de ser cada día mejor. “Todos nosotros somos sacerdotes en el ministerio por la gracia de Dios, y tenemos que ser fieles al llamado de la vocación presbiteral”.