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Campesinos desplazados se establecen en Malpaisillo


Marianela Flores

LEÓN
Bajo la promesa de entregar tierras y un techo digno, alrededor de ciento cincuenta familias del norte del país decidieron asentarse en el municipio de Malpaisillo.
El gobierno del ex presidente Arnoldo Alemán durante los plantones en los departamentos de Matagalpa y Jinotega les ofreció mejorar sus condiciones de vida. “Pasamos casi cuatro años desamparados, sin legalizar las tierras y sin que los organismos pudieran desarrollar proyectos. Fuimos engañados y olvidados viviendo la peor miseria con nuestros hijos”, refirió Carmenza Centeno originaria de La Dalia.
Las familias viven en champas de plástico. Los niños son los más vulnerables en esta temporada de invierno, y padecen de enfermedades respiratorias, hongos en la piel y diarrea. Además de carecer del derecho a la salud, carecen del derecho a la educación, ya que la escuela más cercana está ubicada a varios kilómetros. “Cuando llueve no los mandamos porque los ríos se crecen y los niños se mojan, pero a veces porque no es justo mandarlos con sus estómagos vacíos”, refirió Carmenza.
Una luz de esperanza
El año pasado lograron legalizar las setecientas manzanas de tierra, cada familia reconstruyó su champa en dos manzanas y el resto lo destinaron a la siembra.
Este logro fue posible con el apoyo del Colectivo de Mujeres Profesionales y Desempleadas “María Elena Cuadra” de León, que empezó a ejecutar un proyecto de seiscientos mil dólares, en Las Palmeritas, financiado por el gobierno de Alemania.
“Ahora sentimos que son nuestras tierras y podemos cultivar, ya no vamos a andar posando como antes”, indicó Vicente Palacio. Este año sembrarán 460 manzanas de sorgo, ajonjolí, soya, maíz y hortalizas en colectivo, pero la propuesta es que a mediano plazo cada familia cultive sus propios rubros.
Alternativas de sobrevivencia
Desde que llegaron a Malpaisillo han buscado alternativas para generar ingresos, la mayoría viajaba al norte a trabajar, otros, sobre todo las mujeres y los niños salían a pedir. La familia Palacio González, encontró una actividad creativa, cantar en los buses públicos.
“Nosotros componemos las canciones, desde los plantones, plasmando la realidad que vivimos, sensibilizamos a la gente y nos brindan ayuda”, sostuvo.
Educación para
adultos
El 56% de la población adulta de Las Palmeritas no sabe leer ni escribir, por lo que el proyecto del “María Elena Cuadra”, incluyó un programa de educación dirigido a bajar los índices de analfabetismo.
“Es necesario que aprendan a realizar cuentas y a leer porque van a manejar sus tierras y los negocios que estamos promoviendo”, indicó Josefina Ulloa, directora del organismo.
Refirió que el objetivo no es brindar un proyecto asistencialista, sino de desarrollo económico, y que el paso más difícil es cambiar sus hábitos, tomando en cuenta el espíritu nómada que tienen. Paralelamente a la actividad productiva reciben capacitación y atención psicosocial, y en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) entregarán varios paquetes alimenticios mientras empiezan a generar sus ingresos.
En Las Palmeritas es claro el desinterés por las elecciones nacionales, hay gente que no tiene cédula y ni siquiera pretende cambiar de domicilio. “Todavía no ha venido ningún político, pero siempre vienen antes de las elecciones, ya no nos interesa”, señaló Juan Blass Espinoza.
Aunque se han adaptado al calor de Occidente, a estos ciudadanos --que por fin encontraron un punto de apoyo para enfrentar tanta miseria-- no les falta el jarro de café en sus cocinas.