Departamentos

Legalizan cinco mil armas de fuego


Róger Olivas

CHINANDEGA
Un total de 4 mil 918 armas de fuego pertenecientes a igual número de pobladores de los trece municipios de este departamento, han sido legalizadas por primera vez y renovadas desde la creación hace 14 meses de la Dirección de Control de Armas, Explosivos y Municiones (DAE).
De esa cantidad, 3 mil 261 son pistolas y revólveres para la protección personal, 551 fusiles y escopetas para la vigilancia de objetivos económicos, 23 armas de cacería y cinco de colección.
El subcomisionado Helio Maltez León, jefe departamental de la DAE, calificó de positiva la labor realizada en coordinación con las Direcciones de Auxilio Judicial (DAJ), Seguridad Pública, Investigaciones Económicas (DIE) y Tránsito de Chinandega.
“Los portadores de armas acuden a renovarlas en nuestras oficinas, ubicadas en la delegación policial de Chinandega. No obstante, se ha reducido el número de compradores nuevos de armas, porque argumentan que son muchos los requisitos y muy caros. De enero a la fecha apenas hay de 18 a 20 títulos nuevos de armas”, aseguró el oficial.
Considera que son pocas las armas de fuego que no han sido legalizadas por sus propietarios, y cuando encuentran a personas portándolas ilegalmente, las requisan y los dueños deben pagar un salario mínimo como multa para legalizarlas.
Requieren seis funcionarios
Actualmente, en la DAE laboran dos funcionarios, pero requieren de otros cuatro efectivos policiales para las misiones administrativas y operativas en los municipios de Posoltega, Chichigalpa, El Realejo, Corinto, Chinandega, El Viejo, Puerto Morazán, Villa Nueva, Somotillo, San Juan de Cinco Pinos, San Francisco de Cuanijiquilapa y San Pedro de Potrero Grande.
Además, controlarán en coordinaron con miembros de patrullaje y vigilancia a los cazadores furtivos que afectan la fauna principalmente en la Reserva Forestal de la Península de Cosigüina y el Estero Padre Ramos.
Por otro lado, el subcomisionado Maltez León dijo que controlan principalmente a pescadores del puerto de Corinto, los cuales utilizan bombas artesanales que destruyen la fauna marina y atentan contra su propia vida.