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Reflejan vivencias a través de sus ojos


Corresponsal Río San Juan
Antonia Wall, de figura menuda y vivaces ojos, no deja de sorprenderse al ver reflejado en el papel fotográfico no sólo las distancias y diferencias entre Mallorca y Sábalos, sino sobre todo las similitudes y vivencias que estas imágenes recopilan en su proyecto; que reúnen no sólo lo que nos diferencia, sino también lo que nos une; pero que ante los ávidos ojos de un niño todo es novedad y aspiraciones para un futuro mejor.
Esta joven española ha viajado desde Palma de Mallorca, una ciudad situada en las islas Baleares en España, ha cruzado el Atlántico y más de 600 kilómetros para llegar de Managua a Boca de Sábalos en el municipio de El Castillo; donde realizó talleres con niños entre los 9 a 11 años, a ambos lados del continente.
Niños ven su realidad y la comparan en positivo
Los niños de Mallorca y los de Río San Juan (Boca de Sábalos y Buena Vista) recogieron a través de pequeñas cámaras su propia realidad, y luego escogieron una de esas fotos y se las enviaron a los niños de Nicaragua. “Yo vine aquí como enviada especial de estos niños que quieren intercambiar experiencias, reconocerse y ver lo importante de sus realidades.
Los niños de aquí son bien despiertos y fue muy fácil que comprendieran la idea del trabajo que deseábamos realizar con ellos; se emocionaron mucho con el tema, tomaron por primera vez sus propias fotografías; pero fue realmente hermoso comunicarse con niños de otro país tan diferente al suyo a través de imágenes; porque hoy día todo funciona a través de imágenes”, refirió Wall.
“Inicialmente la idea era trabajar en cinco talleres de dos horas de duración; luego nos adaptamos a la forma de trabajo que tienen aquí, al número de niños de cada grupo, fuimos cambiando en el camino lo que se requirió, y la experiencia fue realmente hermosa; me voy con el alma en las manos”.
La naturaleza reflejada a través de sus ojos
La cooperante española manifestó que nunca imaginó que existiera “un sitio como éste, el recorrido del río Sábalos fue un gran regalo y poder compartir estos días con los niños de estas comunidades me deja en lo personal mucha satisfacción”.
Cuando reflexionaron sobre las fotografías de los niños de Mallorca, los niños de Sábalos pensaban que no tenían tantos bienes materiales como en España, pero al final ellos llegaron a la conclusión de que “estaban muy felices, que el tener más bienes materiales no los hace más felices que a otros, que ellos también tenían valores, hermosas familias, amigos, podían jugar y vivir en el río y la selva”, aseveró Wall.
“Otra de las constantes de todas las representaciones gráficas fueron los árboles y la escuelita como el centro de todos los trabajos; se puede observar que desde su realidad ven como valiosa la oportunidad de poder asistir a la escuela para aprender”.
“Realmente fue muy emocionante ver cómo habían quedado las fotografías, porque para muchos niños era la primera vez que tenían una cámara en sus manos. Sus resultados fueron espontáneos, lindos, sólo de ver las fotografías ves cómo estos niños están conectados de una forma muy particular con su entorno, el paisaje, su río y la naturaleza”.
Para Wall es importante que este trabajo sea sólo el comienzo de otros trabajos posteriores de cooperación e intercambio a nivel de las escuelas de Mallorca con las escuelas de Sábalos; puede ser que “futuramente nos planteemos un proyecto o algún tipo de hermanamiento a nivel escolar, pero eso ya queda en nuestras manos”, concluyó.