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Mujer constructora ejemplo de dignidad


Leopoldo López

GRANADA
Janiva Sequeira Córdobas, a sus 23 años, es una constructora y con su oficio forma parte del 42 por ciento de las mujeres que están presentes en el ámbito laboral del país. Ella es un vivo ejemplo de la dignidad femenina y para muchos jóvenes de su edad que andan en caminos equivocados por falta de trabajo.
“Para mí el trabajo dignifica a la mujer y al hombre. Cursé el tercer año de secundaria, pero decidí en 2001 ingresar a la escuela taller de Granada para aprender un oficio, con el que ahora me gano la vida honradamente y puedo llevar dinero a mi familia para que me ayuden a criar a mi hijo, pues soy madre soltera”, afirma la muchacha, mientras continúa dando fino a la pared de una casa en Villa Solidaridad.
Ella egresó de la escuela taller como técnico en construcción civil, oficio que ejerce desde 2003. Asegura que cuando le toca construir con piedra cantera busca un ayudante para levantar la obra. Sus compañeros de trabajo la respetan, aunque admite que hay sus horas de bromas y sus horas de trabajar para cumplir con la tarea de la jornada laboral.
¿Para qué aprendió este oficio que es para hombre?
“Yo siempre respondo a los que me hacen esa pregunta que el oficio que hace el hombre también lo pueden hacer las mujeres, todo es saber trabajar; y en este oficio hay que saber guardar el equilibrio para no caerse de los andamios”, argumenta.
Esta muchacha les dice a las jóvenes que “hay trabajos honrados, que abandonen aquellos que denigran a las mujeres, porque con nuestro trabajo honrado somos capaces de aportar a la economía nicaragüense”.
En su experiencia laboral ha logrado trabajar para unos españoles en la construcción de una casa de dos plantas, en el Enredo, en Nandaime, Masaya, y en otros lugares que no recuerda.
La maestra de obra Janiva Sequeira Córdobas piensa continuar sus estudios para bachillerarse y poder ir a la universidad para graduarse como ingeniera civil.
Su hijo pequeño es recuerdo de una aventura que sostuvo con un joven que conoció en la escuela taller de Granada, y trabaja en soldadura; ahora él es cosa del pasado y piensa dedicarse a criar a su vástago y a su formación académica, “porque en la rama de la construcción también hay buenas oportunidades para las mujeres que no quieren ser carga de sus maridos, confiesa”.